Dormir con calcetines

Esta historia es real. La otra noche una de las más frías de la última década cuando Palma parecía el escenario de la película Fargo, salí del periódico pasadas las doce y cogí la moto para cubrir los apenas diez minutos que separan la redacción de mi casa. Tras subir Francisco Martí Mora llegué al hogar con la sangre helada, lágrimas en los ojos y la nariz tapada.