El lunes 23 de julio de 1990, de madrugada, el calor era insoportable en Palma. Entre Cala Major y Sant Agustí apenas corría una leve brisa. A las 4.30 horas, un marine norteamericano borracho, protagonizó una 'hazaña' que todavía hoy resuena entre las Fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Esta es la crónica de cómo un joven soldado, con las facultades mermadas por el alcohol, pudo colarse en el protegidísimo palacio de Marivent y deambular, durante 15 minutos, por los jardines exteriores.