Las protestas que sacuden Irán no son un estallido puntual ni una reacción pasajera. Son, según muchos iraníes dentro y fuera del país, la consecuencia directa de décadas de represión política, social y económica bajo un régimen islamista que gobierna desde 1979. Desde Mallorca, Susan —nombre ficticio para proteger su identidad— sigue los acontecimientos con preocupación y esperanza a partes iguales.