A Estrada vivió ayer un momento significativo. Las obras de peatonalización de la céntrica plaza de Galicia alcanzaron finalmente a la simbólica Farola, elemento que durante décadas ha dado nombre al cruce de caminos a partir del cual nació y se desarrolló uno de los pueblos más importantes de Galicia. Ayer, llegó el momento de desmontar la farola, aunque no este no será un «adiós» sino un «hasta luego».