En el año 2026, hablar de sostenibilidad sin hablar de justicia social —y, específicamente, de justicia de género— ya no es una opción ética ni política. La transición ecológica no es solo un cambio tecnológico; es una transformación cultural, económica y democrática. Y hoy, todavía, sigue estando atravesada por desigualdades que afectan de manera particular a las mujeres.