“Papá me tienen secuestrado, no sé dónde estoy. Esa llamada, tras la desaparición de Paco, todavía no me deja dormir”

Domingo, 11 de julio de 2015. En casa de Isidro y Rosa el protagonista es el dolor. La incertidumbre, el miedo, el horror. Hace más de una semana que los minutos se hacen horas. Hace más de una semana que buscan a Paco Molina. Tiene 16 años, y el 2 de julio de 2015 llamó a sus padres para decir que se quedaba en casa de un amigo a dormir. No regresó.  Nueve días desaparecido. Habían pasado nueve días cuando el teléfono de Isidro sonó. “Es un número que sale como oculto, creo recordar”. La voz de Isidro, padre de Paco Molina, cambia, muestra sin maquillajes el dolor. “Todavía me tiene muchas noches dándole vueltas a esa llamada”.