En términos de la mise en scène, poco se puede reprochar al equipo del mandatario estadounidense. La presión previa a la rueda de prensa, la imagen viral mirando hacia la ventana de Groenlandia, el gesto cuidadosamente calculado: anhelo y capricho convertidos en mensaje político. En ese terreno, el del espectáculo, Estados Unidos sabe moverse. En el de la narrativa, no todo está perdido.