El pasado día 10 de enero asistí a un partido de fútbol escolar en el campo de fútbol municipal Irati en la Rotxapea y pude ver cómo dos chavales de apenas 15 años, en su afán por coger el balón, chocaron contra la valla metálica que rodea todo el campo a una altura de un metro. El golpe fue morrocotudo y pudo haber sido fatal. Esta valla metálica, la percibí como un arma letal, que cualquier día puede provocar un accidente de no se sabe qué consecuencias. Hablando con algún entrenador y familiares presentes, así lo veían y no falta razón para pensar que puede suceder en cualquier momento.