La discoteca Opium es una de las más conocidas en la escena nocturna madrileña. Se encuentra en el local que antes ocupara Momo, otro garito muy frecuentado por perfiles de nivel medio-alto adquisitivo, en pleno distrito de Chamberí. Pero la madrugada del pasado 11 de enero fue escenario de una brutal agresión que ha terminado con un cliente de 42 años en la UCI del Hospital Clínico San Carlos, donde fue inducido al coma y ya se recupera de sus graves lesiones. Los autores podrían ser acusados de intento de homicidio, precisan las fuentes consultadas. Se da la circunstancia de que los controladores de acceso están vinculados a la empresa que fue investigada en el Madrid Arena en 2012, cuando cinco chicas murieron aplastadas por un cúmulo de irregularidades. Además, el dueño de Opium también estuvo detenido hace año y medio por presunta explotación laboral. El suceso se produjo a las 6.11 horas del domingo pasado, cuando la Policía Nacional recibió el aviso del Samur-Protección Civil. Los sanitarios se encontraban atendiendo a un varón junto a la calzada y dos empleados de la discoteca se mostraban «muy nerviosos y agresivos», explican a ABC fuentes del caso. Cuando los paramédicos llegaron, efectivamente, los porteros tenían una actitud violenta, de ahí que pidieran ayuda a la Policía para hacer una atención correcta del herido. La víctima se encontraba con su hermano y es un empresario madrileño, que había acudido allí a la actuación de un DJ. Según explicaron los testigos, cuando bajaban las escaleras al cierre del local, que dan directamente a la calle, fueron empujados por los vigilantes. El agredido les recriminó lo sucedido, momento en que el primer portero la emprendió a puñetazos con él. Ya en el suelo, él y su compañero le dieron más golpes y patadas, hasta dejarlo inconsciente. Hay numerosos testigos que, además, habrían captado imágenes del suceso. El Samur dio una primera atención por traumatismo craneoencefálico, entre otras lesiones en el cuello y la cara, y el resto de clientes observó a los sospechosos marcharse de allí, al ver que la agresión había sido muy grave, subidos en un taxi que pasaba por José Abascal, calle en la que se encuentra el local. Están ahora siendo buscados por la Policía, tras ser identificados.