El campo se moviliza en Extremadura y recomienda rutas alternativas para llegar a La Vera

Asaja Extremadura ha alertado a quienes planeen viajar a la comarca de La Vera los próximos viernes 16 y 23 de enero sobre las importantes dificultades de acceso que encontrarán. La causa son las movilizaciones agrarias organizadas en protesta por el reciente acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, que el sector considera una seria amenaza para sus explotaciones. Se espera que más de trescientos tractores bloqueen los accesos a la comarca desde Navalmoral de la Mata en un horario aproximado de 10:00 a 20:00 horas. Con esta acción, las organizaciones convocantes, entre las que se encuentran ASAJA y UPA-UCE, buscan concienciar a la opinión pública sobre las graves consecuencias del pacto comercial. Para minimizar las molestias a turistas y residentes, la organización agraria ha recomendado con antelación buscar vías alternativas de acceso a través de Castilla y León. El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, ha asegurado que, a pesar de la contundencia de la protesta, "permitiremos el paso a los servicios sanitarios y otros esenciales". El sector califica el acuerdo como una “cuchillada trapera” del Gobierno, al entender que se firma una alianza donde los agricultores españoles no compiten con “las mismas reglas del juego”. García Blanco también ha hecho un llamamiento a la población local para sumarse a la movilización: "Por el futuro de la comarca, ven a apoyarnos". Las organizaciones agrarias denuncian que el pacto con Mercosur facilitará la entrada en el mercado europeo de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, como ciertos fitosanitarios o carne tratada con hormonas. "Se va a permitir que entren en Europa productos con tratamientos aquí prohibidos y que van a afectar a la salud”, ha destacado García Blanco. El presidente de Asaja ha insistido en que el acuerdo no solo daña a los agricultores, sino que “va a afectar a los millones de europeos que empezarán a consumir alimentos nocivos y de mala calidad que pueden ser perjudiciales para la salud”. La trazabilidad y el control de estas importaciones, añaden, “no están plenamente garantizados”, un hecho que, aseguran, reconocen las propias autoridades comunitarias.