Guillermo: "En España mi sueldo era 1.400 euros y, desde que vivo en Noruega, no bajo de 2.800 al mes; no me vuelvo bajo ningún concepto"

El caso de Guillermo, un enfermero español que se mudó a Noruega en 2022, ha puesto de manifiesto el abismo laboral y económico entre ambos países. Durante su intervención en el programa 'Herrera en COPE', con Alberto Herrera, ha explicado que su situación es un reflejo de dos modelos económicos muy diferentes. Guillermo ha detallado la diferencia salarial que experimenta: mientras que en España no subía de los 1.400 euros, en Noruega su sueldo mensual no ha bajado de las 30.000 coronas noruegas, equivalentes a unos 2.800 euros. Esta cifra es después de pagar un 34% de impuestos, un esfuerzo fiscal que, según afirma, puede permitirse gracias a las condiciones laborales del país. El enfermero tiene claro que no piensa regresar a corto plazo. “Ahora mismo, a España, bajo ningún concepto", ha afirmado con contundencia. Se siente “bastante bien fuera, valorado” y disfruta de una estabilidad económica en un país que describe como “muy tranquilo”, donde “se vive muy bien”. El economista Fernando Trías de Bes, presente en el estudio, ha calificado el modelo noruego como “único en el mundo” y lleno de “enseñanzas muy interesantes”. Ha explicado que, tras descubrir petróleo, Noruega tomó una decisión clave: considerar que “este dinero no es para nosotros, es para los que todavía no han nacido”. En lugar de malgastar los ingresos, el país decidió que la explotación quedaría mayoritariamente en manos del Estado y que los beneficios se ahorrarían e invertirían en un fondo soberano. Se trata de una “hucha gigante”, como la ha descrito Trías de Bes, que pertenece a todos los ciudadanos y cuyas reglas no pueden ser alteradas por ningún partido político. Las normas de este fondo son estrictas: no se puede sacar más del 3% de los rendimientos anuales y está prohibido tocar el capital. Este vehículo de inversión, que ya acumula casi dos billones de euros, es accionista de miles de empresas en todo el mundo, como Apple, Microsoft o Nestlé, diversificando el riesgo y asegurando su crecimiento a largo plazo. Ante la pregunta de si España podría replicar un modelo similar, Trías de Bes ha señalado que, aunque España no tenemos petróleo, sí cuenta con un recurso muy valioso: las energías renovables. Según el economista, se podría realizar una “inversión estatal absolutamente enorme” en placas fotovoltaicas y eólicas para convertir el sol en industria, empleo y exportaciones, por ejemplo, a través del hidrógeno verde. Sin embargo, para lograrlo, España necesitaría tres elementos clave de los que carece en la actualidad: “una disciplina institucional, un consenso político y cero corrupción”. El experto ha recordado el caso de Venezuela, que también tuvo petróleo y no supo gestionar su riqueza, como ejemplo de lo que no se debe hacer. El debate ha concluido con una reflexión sobre la diferencia fundamental entre la política y la economía. Como ha sentenciado Trías de Bes, el gran problema es que “la política sobrevive al corto plazo, y la economía se tiene que mirar en el largo plazo”. Esta visión cortoplacista impide a España adoptar planes a futuro como los que han garantizado la prosperidad de Noruega.