La bronquiolitis sigue siendo la principal causa de ingreso hospitalario en bebés menores de dos años

La bronquiolitis infantil continúa siendo uno de los mayores motivos de hospitalización pediátrica en España. Se calcula que cada año alrededor de 100.000 niños padecen esta infección respiratoria y que entre el 15 y el 20 % de los casos requiere ingreso hospitalario, un porcentaje que aumenta de forma significativa en los bebés menores de seis meses. Según explica el doctor José Luis Alcaraz, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Murcia, la bronquiolitis está causada en la mayoría de los casos por el virus respiratorio sincitial (VRS). “No existe un tratamiento específico, aunque los avances científicos han permitido reducir los casos más graves”, señala el especialista. La bronquiolitis afecta a los bronquiolos, las vías respiratorias más finas del pulmón. Cuando estas se inflaman, el paso del aire se dificulta, lo que provoca síntomas característicos como los silbidos al respirar, la respiración acelerada y el esfuerzo visible del bebé para introducir aire. “El aviso más claro es cuando el niño respira deprisa, se le hunden las costillas o se le marcan mucho las alas de la nariz. Eso indica que está trabajando demasiado para poder respirar”, advierte el doctor Alcaraz. Los menores de seis meses son el grupo con mayor riesgo. “Sus pulmones están aún en desarrollo y su sistema inmunitario no tiene la capacidad de respuesta que tendrá más adelante”, explica el pediatra. En el caso de los bebés prematuros, el peligro se incrementa todavía más debido a su menor reserva pulmonar. Además, los niños con enfermedades cardiacas o pulmonares previas requieren una vigilancia estrecha, ya que pueden desarrollar cuadros más graves con mayor facilidad. El virus respiratorio sincitial se transmite con extrema facilidad. Un estornudo, un juguete contaminado o unas manos sin lavar pueden ser suficientes para propagar la infección. “Es un virus que sobrevive bien en superficies y que se transmite muy rápido, especialmente entre otoño e invierno”, explica Alcaraz. Por este motivo, el especialista insiste en la importancia de medidas básicas de prevención, como el lavado frecuente de manos y la reducción de exposiciones innecesarias. “Llevar a un bebé muy pequeño a lugares concurridos en plena temporada de VRS dispara el riesgo. Siempre que se pueda, conviene evitarlo”, recomienda. Los primeros síntomas suelen ser leves y se confunden con un resfriado común: congestión nasal, tos y febrícula. Sin embargo, lo determinante es la evolución. “Cuando el bebé respira más rápido, emite un ruidito al exhalar o se le hunden las costillas, es momento de consultar. En bronquiolitis, la progresión es más importante que el síntoma inicial”, subraya el pediatra. Existen señales de alarma claras que requieren atención urgente: pausas en la respiración, coloración azulada alrededor de los labios o rechazo completo de la alimentación. La mayoría de los casos se manejan en casa con medidas de soporte. “La hidratación, los lavados nasales y el control de la fiebre son la base del tratamiento”, recuerda el doctor Alcaraz. No obstante, cuando el esfuerzo respiratorio es excesivo, el bebé no puede alimentarse o necesita oxígeno, el ingreso hospitalario se vuelve imprescindible. “En esos casos contamos con tratamientos de soporte muy eficaces, desde oxigenoterapia hasta cuidados en unidades de intensivos si es necesario”, concluye el especialista.