El fútbol tiene giros imprevisibles. Uno de ellos lleva nombre propio: Jefté Betancor. El delantero canario se ha convertido en uno de los protagonistas de las últimas horas tras ser decisivo en una eliminatoria de Copa del Rey ante el Real Madrid, a quien endosó dos goles en la victoria por 3-2. El segundo, en el minuto 94, llegó apenas tres después de que el conjunto blanco creyera haber salvado el partido con el empate. Final feliz para unos; indigestión copera para otros. Más allá de este hecho, la historia de Betancor conecta de lleno con Extremadura. Y en concreto con el CD Badajoz, club en el que militó hace once años, cuando apenas tenía 21. Su paso por el conjunto blanquinegro fue breve, pero formó parte de una etapa clave en su formación como futbolista profesional. Llegó para cubrir la baja de larga duración de Mikel Uriarte y su último partido de Liga lo disputó, precisamente, ante el Mérida. Desde entonces, la carrera de Jefté Betancor ha sido todo menos lineal. Formado en la cantera de la UD Las Palmas y con opciones de debutar en Primera División, en 2017 vivió uno de los momentos más complicados de su trayectoria al pasar a competir en Preferente con el Unión Viera. Un giro brusco que incluso le llevó a plantearse la retirada con solo 24 años. Lejos de rendirse, el delantero canario optó por reinventarse. Su recorrido incluye experiencias en Chipre, Rumanía y Austria, además de numerosos equipos del fútbol español. El pasado mes de agosto se convirtió en jugador del Albacete, con el objetivo de aportar experiencia y gol en una temporada ilusionante para la afición manchega. A sus 32 años, Betancor no solo sigue compitiendo al máximo nivel, sino que acaba de firmar una de las actuaciones más destacadas de su carrera. De aquel joven que pasó por el Nuevo Vivero al delantero que decide partidos ante el Real Madrid hay once años de esfuerzo. El fútbol, a veces, tarda en devolver lo invertido. Pero cuando lo hace, paga con intereses.