Entre los historiadores hay quienes sienten la tentación —y asumen el riesgo— de contribuir no solo a interpretar el pasado, sino también a influir directamente en el curso de la historia desde la política activa. Este fue el caso de Guillermo Gortázar , recientemente fallecido tras una larga enfermedad, cuya trayectoria intelectual y cívica se caracterizó por una notable coherencia entre pensamiento, palabra y acción. Gortázar desarrolló buena parte de su carrera académica como profesor de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, donde pronto destacó por sus libros y artículos dedicados a la España contemporánea . Perteneció a una generación comprometida con el gran reto de construir una alternativa política desde una nueva derecha democrática, capaz de superar las herencias del pasado. En coherencia con ese empeño, fue diputado del Partido Popular durante su primera legislatura en el poder. Pero fue sobre todo a través de la historia donde Guillermo Gortázar dejó su impronta en la España de su tiempo. Su amplia obra historiográfica contiene aportaciones muy relevantes para comprender la evolución política del país en el siglo XX. Entre sus libros destaca 'Alfonso XIII, hombre de negocios', un estudio innovador que arrojó nueva luz sobre la figura del monarca y las complejas relaciones entre poder político, intereses económicos y modernización del Estado en el primer tercio del siglo. Cultivó posteriormente el género biográfico con otra obra fundamental, ' Romanones. La transición fallida a la democracia ', en la que analizó los límites del liberalismo español y los obstáculos estructurales que impidieron una democratización estable antes de la Guerra Civil. Más adelante, aportó nuevas claves para interpretar el inicio de la Transición con ' El secreto de Franco. La Transición revisitada ', un libro que tuvo muy buena acogida y reabrió el debate sobre los últimos días del dictador. Gortázar supo ser un intelectual en política sin dejarse devorar por el poder. Tras abandonar la vida parlamentaria, continuó defendiendo sus ideas a través de artículos, conferencias y libros, manteniendo siempre una independencia crítica poco frecuente. Su último ensayo, ' El cesarismo presidencial ', refleja su inquietud ante el progresivo deterioro del modelo constitucional surgido en 1978. España —observaba— es la única monarquía parlamentaria en la que el primer ministro no recibe tal nombre, sino el de presidente del Gobierno, una denominación que expresa una mayor concentración de poder. Desde la Moncloa, sostenía, se ha ido gestando un cesarismo presidencialista que erosiona el equilibrio de poderes y desnaturaliza la esencia de la monarquía parlamentaria. En sus páginas advertía, además, que esta deriva alcanzaba cotas especialmente alarmantes bajo el actual presidente, con una progresiva reducción de la presencia institucional del Rey Felipe VI. Guillermo Gortázar fue, en suma, un intelectual comprometido, un historiador riguroso que entendió el pensamiento como una forma de responsabilidad pública. Su muerte deja un vacío en el debate historiográfico y político español, y el testimonio de una vida dedicada a comprender la España moderna y a defender un modelo de monarquía constitucional que tuvo ocasión de representar en uno de sus momentos de mayor esplendor.