El acuerdo de Mercosur genera una profunda preocupación entre los citricultores de Huelva. El presidente de la asociación de citricultores de la provincia, Lorenzo Reyes, ha alertado sobre los riesgos que implica para el sector, no solo por el aumento de la oferta sin aranceles, sino también por las amenazas fitosanitarias y la competencia desleal que supone. Uno de los mayores temores es la entrada de plagas como la 'mancha negra', muy dañina para los cítricos y que se detecta cada año en frutas de Brasil. Reyes critica que "los controles no terminan de hacerse con la intensidad que hay que hacer". A esto se suma la desventaja económica, ya que la fruta de Sudamérica llega con costes de producción mucho más bajos. El presidente de los citricultores ha denunciado que en los países de Mercosur se emplean "materias fitosanitarias que no están registradas y autorizadas aquí". "Cualquier fruta que entre de Mercosur viene con unas condiciones de un costo muy mucho más inferior de producción al que tenemos aquí", ha sentenciado Reyes. El acuerdo también representa una amenaza para la industria del zumo nacional por la competencia de Brasil, el mayor productor mundial, lo que resentirá los precios de la fruta fresca. Además, el sector ya enfrenta la "competencia feroz" de países como Sudáfrica o Uruguay, que está incrementando sus plantaciones de mandarina con vistas a la exportación a Europa. La provincia de Huelva es una potencia en el sector citrícola, con unas 21.000 hectáreas que producen alrededor de 600.000 toneladas de fruta y generan 1.300.000 jornales. Dentro de Andalucía, es la segunda en superficie y producción, pero se destaca como "líderes indiscutibles en mandarina", según ha afirmado Reyes. De hecho, la provincia ha experimentado una importante reconversión hacia la mandarina en detrimento de la naranja. "Abrimos la campaña en Europa con la fruta extratemprana de Huelva", ha añadido el presidente de la asociación. Ante este escenario, el futuro del sector pasa por la reconversión y la apuesta por la calidad. La naranja encuentra cada vez más problemas, mientras que "la mandarina está teniendo más aceptación", ha explicado Reyes. La clave está en la utilización de variedades nuevas, las llamadas 'variedades club'. Estas variedades son las que demanda el mercado y, aunque su plantación es más cara porque "hay que pagar royalty", permiten diferenciarse y obtener un mejor precio de venta. El objetivo, concluye Reyes, es competir con una "fruta de calidad" para hacer frente a la competencia.