Gran parte de la obra de Belén Rodríguez (1981) se ha construido a partir de la supresión cromática, de la decoloración de telas que en negativo delinean paisajes, como en 'La línea de Karman', en la Chapelle Sainte-Jacques (2023), o en 'Schönbrunn' (2017), en Tabacalera. En ocasiones se instituyen como instalaciones móviles que juegan con los límites entre los pictórico y lo escultórico, entre tela y bastidor, como en 'Paintung' (Patio Herreriano, 2018) o en 'Nueve autopensantes' (CAAC, 2021). Y todo respaldado por un sustrato teórico consistente, apoyado en múltiples lecturas. El proyecto que ahora presenta en Alarcón/Criado es el final de un camino, pero también el inicio de otro. Proceso que comenzó con la lectura de 'La belleza del... Ver Más