Benicàssim proyecta su futuro: un nuevo edificio para asociaciones, la ampliación de la CV-149 y la recuperación de su castillo

La localidad de Benicàssim se prepara para vivir sus fiestas patronales en honor a San Antonio Abad y Santa Águeda, que arrancan este viernes. La alcaldesa, Susana Marqués, ha destacado que son unas celebraciones que forman parte de la identidad del pueblo y que, a pesar del frío, los vecinos salen a la calle con ilusión para reencontrarse y celebrar. Las fiestas comenzarán con el tradicional volteo de campanas y el encendido de hogueras, seguido del desfile de carros y carrozas engalanados con estampas típicas que rememoran el pasado agrícola del municipio. El aroma de la tradicional "coqueta", de la que se elaboran 23.000 unidades, inunda el pueblo desde hace días, manteniendo viva una costumbre que pasa de generación en generación. Según ha explicado la alcaldesa, mantener estas tradiciones es un deber: "Tenemos el deber también de transmitir a nuestros hijos y a generaciones más jóvenes" todo aquello aprendido de los padres para preservar el legado cultural de Benicàssim. Uno de los eventos más esperados es el Día de las Paellas, una jornada que, según Marqués, refleja a la perfección el carácter abierto y cercano de Benicàssim. El evento congrega a más de 25.000 personas y se ha convertido en una cita ineludible que reúne a vecinos de toda la provincia y visitantes de fuera. La alcaldesa ha señalado que es un día donde "no hay distancias ni diferencias, aquí solo hay mesas compartidas, mucho buen ambiente, y todo el mundo es bienvenido". Aunque el 92% de los tickets ya están repartidos, ha recordado que los rezagados todavía pueden inscribirse en el Ayuntamiento para que se les indique un lugar seguro donde cocinar su paella. Además, esta jornada multitudinaria tiene un marcado carácter solidario. Este año, se recaudará un euro solidario durante el almuerzo popular que irá destinado a la Asociación Española Contra el Cáncer. Otras entidades como San Vicente de Paúl, Cáritas o Cruz Roja también participan repartiendo la leña a cambio de un donativo. Más allá de las fiestas, el Ayuntamiento de Benicàssim tiene la vista puesta en el futuro. Tras un 2025 centrado en la renovación de grandes contratos de servicios, el 2026 será "el año de los grandes proyectos y del desarrollo de esas infraestructuras necesarias que necesita Benicàssim para para avanzar", en palabras de la alcaldesa. Entre los planes destaca la licitación para la redacción del proyecto de prolongación de la CV-149 hasta el centro del municipio. También se impulsará un nuevo edificio multifuncional para asociaciones en la calle Bodolz y se trabajará para que el nuevo edificio de la Policía Local sea una realidad este mismo año. Uno de los proyectos más ilusionantes es el desarrollo del plan director del Castillo de la Centinela, unas ruinas declaradas Bien de Interés Cultural (BIC). El objetivo es garantizar su protección, recuperar los restos y adecuar todo el entorno para revalorizar la zona y crear un importante pulmón verde en el centro de Benicàssim. En el ámbito turístico, el consistorio se ha propuesto dar un "golpe de timón" para conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional para el Día de las Paellas. Para ello, se empezarán a recoger adhesiones y testimonios de participantes, incluyendo familias de Australia y París que acuden a la cita cada año, ya que "siempre tenemos que tener la ambición de lograr ser algo más". Finalmente, la alcaldesa ha puesto en valor la creciente implicación de la gente joven en la organización de todos los actos festivos. Para Marqués, su participación es fundamental para asegurar la continuidad de las tradiciones y el orgullo de pertenencia, concluyendo que, sin la fuerza y la ilusión de los jóvenes, "nada tendría sentido".