La transformación agroalimentaria es la principal actividad de las empresas que se constituyen en el medio rural oscense. Este sector, centrado en la elaboración de productos como quesos, mermeladas o derivados cárnicos, se ha revelado como el nicho de negocio preferente para los nuevos emprendedores. Así se ha puesto de manifiesto este jueves en Grañén, durante la tercera jornada del Programa EREA de la Fundación Aragón Emprende, celebrada bajo el lema "El medio rural, protagonista del futuro sostenible". Dentro del sector servicios, que es por el que más apuestan los emprendedores rurales, la transformación de productos del sector primario destaca por encima de otras actividades tradicionalmente asociadas al campo, como el turismo. Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, ha explicado que el emprendimiento en la zona va más allá de lo evidente: "Principalmente tenemos sector servicios y no sólo vinculado al turismo, que parece que es lo más llamativo, sino vinculado al sector primario por transformación". Esta tendencia se materializa en negocios concretos que aportan valor añadido a la producción local. Según ha detallado Fernández, existen numerosos ejemplos de esta dinámica en el territorio. "Tenemos gente que hace quesos, mermeladas, gente que tiene ganadería y hace venta de carne despiezada", ha señalado la directora gerente, ilustrando la diversidad de oportunidades que ofrece la agroalimentación. El Programa EREA, que celebra ya su cuarta edición en el medio rural aragonés, tiene como objetivo principal fomentar el emprendimiento y apoyar a las empresas ya establecidas en los pueblos de Aragón. Los resultados acumulados en sus tres primeros años de actividad demuestran su impacto, habiendo impulsado un total de 237 proyectos, de los cuales 105 eran de nuevas iniciativas de negocio. Esta labor busca demostrar que el entorno rural es un motor capaz de generar riqueza, innovar y construir un futuro más próspero. Solo este año, el programa está trabajando con 81 proyectos en la región, de los que más de 40 son nuevas iniciativas empresariales. El resto corresponde a empresas que buscan crecer o consolidar algún aspecto concreto de su modelo. Este apoyo llega a todos los rincones del territorio, con proyectos impulsados en localidades tan pequeñas como Aguaviva, Artieda o Perdiguera, demostrando que el tamaño del municipio no es una barrera para la innovación. El acompañamiento de la fundación es continuo y adaptado a las fases de cada proyecto. "Tenemos proyectos en pueblos muy pequeños y alguno empezó como nueva iniciativa de negocio el primer año y este año le seguimos acompañando para que vaya creciendo y consolidando", ha comentado Jessica Fernández. La filosofía del programa es clara: "Les ayudamos a poner en marcha el negocio y también queremos dar soporte para que se mantengan en el territorio". Tras haber pasado por Belchite y Monreal del Campo, las jornadas del programa EREA han llegado a Grañén con un propósito definido: dar a conocer cómo las empresas del territorio están integrando prácticas más responsables y eficientes. El encuentro se ha centrado en mostrar ejemplos de cómo la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva, permitiendo a los negocios cuidar de su entorno al mismo tiempo que mejoran su posicionamiento en el mercado.