El anuncio del Gobierno de España de ofrecer una bonificación fiscal del 100 % en el IRPF a los arrendadores que congelen las rentas de los alquileres, ha sido recibido con profundo escepticismo y enfado por parte de muchos pequeños propietarios. Aunque la oposición de los socios del Gobierno complica que la medida pueda salir adelante, los pequeños propietarios consideran que se están ignorando los verdaderos problemas que afrontan. Este es el caso de Cristo, una pequeña propietaria y abogada de Tenerife, cuya experiencia con el alquiler la ha llevado a una decisión drástica: abandonar el mercado y poner su única vivienda en venta. Su testimonio refleja el hartazgo de un colectivo que se siente desprotegido y castigado por la administración. La situación de Cristo es el resultado de un calvario personal y judicial. Tras alquilar su propiedad, se encontró con un inquilino que dejó de pagar al segundo mes. A partir de ahí, comenzó un procedimiento de desahucio por falta de pago que se ha prolongado durante más de un año. "A mí me importa ya un bledo, hablando claro, lo que saque del gobierno y lo que me parece es una falta de respeto, porque a nosotros, los pequeños propietarios, somos a los que han castigado", declara con contundencia en Herrera en COPE Tenerife. Este sentimiento de abandono es, para ella, la principal razón para vender. "Yo me siento castigada, porque los procedimientos judiciales son eternos", lamenta. Durante este largo proceso, la propietaria no solo ha dejado de percibir la renta, sino que ha tenido que seguir asumiendo todos los costes asociados a la vivienda. "Cuando me dejan de pagar la renta, yo tengo que seguir pagando la hipoteca". Además, critica duramente que las ayudas prometidas por el Gobierno para compensar a los arrendadores en casos de paralizaciones de desahucios por vulnerabilidad nunca llegaron. "¿De qué estamos hablando?", se pregunta, denunciando la ineficacia de unas promesas que llevan cinco años sin cumplirse mientras los bancos no ofrecen moratorias en el pago de las hipotecas. Una vez que recupere la posesión de su casa, su intención es firme: la pondrá en venta a precio de mercado, sin intención de especular. Sin embargo, aquí se ha topado con el siguiente obstáculo del laberinto de la vivienda en España. A pesar de tener a dos familias interesadas, el acceso al crédito se ha convertido en una barrera insalvable. "El siguiente problema es que ahora los bancos no dan hipoteca a nadie", afirma. Esta situación crea lo que ella misma define como un "círculo vicioso" que impide a muchas familias acceder a una propiedad. Cristo expone una cruda realidad para los potenciales compradores: la imposibilidad de ahorrar para la entrada de una hipoteca mientras se hace frente a un alquiler. "Si estás pagando alquiler, no puedes reunir la entrada de 20.000 euros que mínimamente te piden para cualquier hipoteca, porque o pagas el alquiler y comes o reúnes los 20.000 euros, a no ser que los heredes o te los saques en la lotería", detalla. Por ello, dirige su crítica hacia las entidades financieras y la inacción del Ejecutivo a este respecto. "¿Por qué el gobierno no empieza a mirar a los bancos? ¿Por qué no empieza a mirar lo que están haciendo?", cuestiona. La propietaria canaria insiste en que las medidas del Gobierno deberían ir en otra dirección, como facilitar moratorias en las hipotecas de pisos alquilados con impagos o movilizar las propiedades vacías de los propios bancos. Su llamamiento es claro: "Dejen ya de tomarnos el pelo a los pequeños propietarios". Advierte de que la consecuencia directa de este hartazgo será una mayor contracción del mercado del alquiler. "Al final lo que vamos a hacer es vender y van a haber menos viviendas en la calle y más altos los precios de las viviendas que quedan", sentencia. Este fenómeno es especialmente grave en un territorio limitado como Canarias. "Estamos viviendo en una isla, aquí mis hijos tendrán que irse a vivir fuera, porque aquí no se puede construir", advierte. Teme que, finalmente, su vivienda acabe en manos de un comprador extranjero con mayor poder adquisitivo, ya que los residentes locales no obtienen la financiación necesaria. "Desgraciadamente, ya verás que se la acabo vendiendo a un alemán o a un italiano que sí tiene el dinero, porque aquí a los canarios no le están dando las hipotecas, y esa es la realidad que estoy viendo yo día a día y de la que nadie habla", concluye. La falta de garantías y la lentitud judicial, según explica, son también la causa de que los precios de los alquileres se eleven. Los propietarios buscan una forma de cubrirse ante el riesgo de impago, lo que repercute en la renta. "Se ponen alquileres también elevados para garantizar, por lo menos, un tiempo de cobro, porque es que no hay garantía", señala. Para Cristo, que califica su experiencia como "un infierno", la decisión está tomada. Su caso ejemplifica la realidad de miles de pequeños arrendadores en Canarias, que, lejos de ser fondos buitre, son ciudadanos que afrontan una profunda inseguridad y desprotección.