Tener una buena salud integral implica que muchos aspectos de nuestro cuerpo y mente estén cuidados y en buen estado , algo que puede ser complicado con el paso de los años y otros factores tanto internos como externos. Dentro de la búsqueda de ese bienestar, la buena salud bucodental es clave en muchos casos ya que, además de ofrecernos calidad de vida para poder comer, beber o incluso respirar, implica tener menos posibilidad de sufrir afecciones como caries, infecciones, mal aliento o incluso cáncer oral. Para ello, es esencial tener una buena rutina de higiene oral y visitar al dentista de manera periódica y cuando sea necesario. El paso más cotidiano y que depende de nosotros mismos es el de cuidarnos cada día, cepillando nuestros dientes y limpiando también encías, lengua, paladar y toda la cavidad bucal. Así, lavarnos los dientes varias veces al día es lo correcto en la mayoría de casos, sobre todo por las mañanas y por las noches, o después de ingerir alimentos. Sin embargo, no solo influye la cantidad de veces que nos limpiamos, pues también es importante cómo lo hacemos. Es en este punto en el que afecta el estado de nuestro de cepillo de dientes, ya sea manual o eléctrico , ya que su estado afecta a nuestra higiene bucodental. Unas cerdas abiertas y desgastadas o un cepillo lleno de bacterias puede perjudicarnos en esta limpieza. Por ello, cambiar el cepillo de dientes con cierta frecuencia resulta clave. Pero, ¿cada cuánto hay que cambiarlo ? La doctora Beatriz Cuenca, dentista , ha respondido a esta cuestión dando el dato clave. Lo ha hecho al reaccionar a un vídeo viral en el que varios creadores de contenido contaban con cuánta frecuencia cambiaban su cepillo de dientes. Ante el juicio de la dentista, algunos lo hacían demasiado pronto y otros duraban más tiempo del debido con el mismo. «Ni tanto ni tampoco. Si no cambias tu cepillo de dientes, nunca conseguirás una limpieza efectiva» , empezaba diciendo Beatriz Cuenca antes de dar el dato clave: «Lo correcto sería cambiar tu cepillo de dientes cada dos o tres meses». Este es el periodo óptimo que la dentista considera y añade que «si las cerdas están abiertas o el cepillo cambia de color» este ya no cumple su función como debe «y puede incluso dañar tus encías» , sentencia. Así, la doctora asegura que pequeños gestos como este pueden marcar gran diferencia en la salud bucodental.