En un futuro próximo la gente mayor, por ley, está obligada a vivir en residencias. Pero en el filme nunca se ve esta situación, ya que la historia se desarrolla en una isla aislada en la que una joven, Gaëlle, cuida de un grupo de ancianos en un ejercicio de resistencia contra el sistema. Pero un día llega una embarcación con una doctora, su hermano y su hija pequeña. Y el peculiar ecosistema da un vuelco –con una serie de imprevisibles muertes– aunque no se sabe bien en qué dirección: ‘La isla de la belladona’ deja un ramillete de posibilidades de comprensión para el espectador.