"En 2026 las carreras estarán marcadas más por habilidades que por títulos académicos y los trabajadores híbridos acumularán microcertificaciones"

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión en el mundo laboral, donde el debate ya no se centra en dónde se trabaja, sino en cómo mejorar la productividad, la rentabilidad y el bienestar de los equipos. En este contexto, el modelo híbrido se consolida definitivamente mientras las empresas ponen el foco en sus empleados como su mayor inversión estratégica, según las principales tendencias identificadas por International WorkplaceGroup (IWG). Una de las transformaciones más significativas que señala  es que las trayectorias profesionales estarán cada vez más definidas por las habilidades que por los títulos académicos. La tendencia apunta a que los trabajadores híbridos acumularán microcertificaciones, que son credenciales breves y centradas en competencias específicas, en lugar de apoyarse exclusivamente en titulaciones tradicionales. Para respaldar este cambio, las empresas están implementando plataformas de aprendizaje bajo demanda. Esto no solo facilita una formación continua, sino que también permite la creación de reservas de talento más ágiles y promueve una mayor movilidad interna basada en competencias transferibles entre distintos roles. La inteligencia artificial se integrará por completo en el día a día de los equipos híbridos, actuando como un copiloto que permite automatizar tareas administrativas, optimizar agendas y facilitar el acceso al conocimiento. Según IWG, este cambio está impulsado por la colaboración intergeneracional, ya que el 62% de los empleados de la generación Z ayuda a compañeros de mayor edad a usar la IA, lo que ha elevado la productividad para el 77% de los directivos. Frente a fenómenos como el ‘quiet quitting’, en 2026 ganará relevancia el ‘quiet cracking’: empleados que, aunque cumplen con su trabajo, se sienten mental y emocionalmente desconectados. Para atajarlo, las compañías reforzarán las políticas de bienestar y flexibilidad, incorporando herramientas de ‘well-tech’ como dispositivos para medir el estrés o programas de salud mental. Mark Dixon, fundador y CEO de IWG, destaca que "seguiremos viendo un cambio fundamental en la geografía del trabajo, con el centro de gravedad desplazándose hacia las comunidades locales". Este enfoque reduce los desplazamientos y mejora la conciliación, pasando del concepto de "vuelta a la oficina" al de "vuelta a varias oficinas" más cercanas. Este cambio impulsa también la evolución de las ciudades de 15 minutos, que pasarán de ser adaptaciones de barrios a desarrollos concebidos desde cero para integrar trabajo, vivienda y ocio. A su vez, la oficina evoluciona hacia un espacio experiencial, similar a un hotel boutique, con servicios de conserjería y un diseño orientado al bienestar, consolidando la demanda de oficinas por días como solución flexible. En paralelo, crece el recurso al talento directivo fraccionado, con ejecutivos que aportan su experiencia por proyectos, permitiendo a las empresas acceder a liderazgo estratégico sin los costes de estructuras fijas. Esta tendencia responde a la incertidumbre económica, ya que el 67% de los directivos busca reducir costes operativos.