Isabel, frutera "prescriptora" de alimentación saludable y sostenible: "A lo mejor, no tenemos que tomar uvas todo el año..."

"¿Qué patatas me llevo, la de Xinzo o la de Coristanco? Pues depende de lo que quieras preparar... ¿Es para cocido, o para freir...?" Es una de las preguntas que resuelve habitualmente Isabel. Ella está al frente de una frutería familiar que arrancó en Santiago en los años 80. Ella cogió el testigo de la actividad de sus padres hace 12 años, con una filosofía clara: primar el producto local y apostar por una economía circular y sostenible. Priorizan la huerta gallega y, para lo que no se cultiva en la comunidad, en su establecimiento se recurre al producto nacional, que es el que puede "llegar al punto de venta en 24 o 48 horas tras su recogida". Isabel ha notado un cambio en su clientela: "cada vez hace una nutrición más consciente y una compra también más consciente, sobre todo porque se preocupa por su salud", explica. Por ello, la principal recomendación que ofrece es consumir siempre producto de temporada, ya que es beneficioso tanto para la salud como para la economía del comprador. Un ejemplo práctico que expone es el de las uvas: en España solo son de temporada entre septiembre y diciembre. Fuera de esas fechas, aconseja optar por una granada de Elche, que no solo es nutricionalmente superior por ser de temporada, sino también más barata. "Es que a lo mejor no tienes que comer uva en enero y tienes que comer una naranja. Esa es la reflexión que tenemos que hacer", sostiene, poniendo el foco también en la huella de carbono que genera un producto importado. Mari Carmen es de las compradoras que prefiere "producto de aquí: no quiere decir que lo de fuera sea malo, pero en España tenemos buenos campos de cultivo y sin ellos no podemos vivir, eh? Sin ellos vamos mal..." "Me encanta que las cosas estén fresquitas", explica otra clienta, Isabel. "Los precios también, porque está todo por las nubes..." añade, pero asegura que "casi prefiere  llevar menos y llevarlo de aquí". "Intento comprar cosas de aquí, porque considero que así ayudamos a la gente de cerca", dice Juan,  un estudiante de los que hace la compra. Ante el debate sobre el encarecimiento de los alimentos, Barreiro demuestra que existen alternativas para todos los bolsillos sin sacrificar la calidad. Muestra dos manzanas del mismo árbol: una calibrada y con etiqueta a 3,95 euros el kilo, y otra "la que sobra", con alguna marca pero "nutricionalmente la misma", a 1,50 euros el kilo. "Siempre tenemos las dos opciones", asegura. La frutera también defiende con vehemencia el valor del trabajo artesanal, como el de los grelos, que se venden en su establecimiento a 3,50 euros el manojo. Describe la dureza de su recolección en pleno invierno, a menudo con hielo y en fincas anegadas. "Es un artículo puramente artesanal, que da muchísimo trabajo y que a veces la gente no lo valora. Para mí es el artículo que tendría que tener el costo más grande de la tienda", sentencia. El perfil de su clientela es variado, desde vecinos del barrio hasta universitarios. Barreiro destaca con optimismo un "sector importante de gente joven que compra sus frutas y verduras, y muchas veces te pide asesoramiento". Estos clientes muestran inquietud por el origen de los productos y su preparación, buscando consejos para cocer al vapor o aprovechar todas las partes de una verdura. Para Isabel, es "esperanzador y muy motivador" ver cómo las nuevas generaciones invierten tiempo en cocinar y se preocupan por su salud, pidiendo consejo sobre alimentos con más antioxidantes o propiedades depurativas. "Ahí nosotros tenemos que valorar si invertimos tiempo en cocinar y comerte una comida más saludable que una comida procesada", concluye. A ambos lados del mostrador preocupan las consecuencias que pueda traer el acuerdo de libre comercio con MERCOSUR . "El consumidor va a ver que en pleno mes de septiembre, la uva moscatel española de una calidad excepcional va a estar...imagina, a 2,50€ el kilo... y al lado, otra de Perú, que lleva un mes en un contenedor de transporte y que va a bajar mucho el precio...imagina, a 1,50... ahí tiene que valorar y se tiene que dejar asesorar por el prescriptor. Nutricionalmente no tiene nada que ver", asegura Isabel. Ricardo asegura que una de las cuestiones que más le preocupa es "la demografía:  si abandonamos el rural, no sólo no podremos producir si no...¿cómo vamos a mantener los ecosistemas estables?", se pregunta este cliente con el que charlamos mientras hace la compra. Igual que él, José María también subraya que "no puede estar más de acuerdo" con los agricultores y ganaderos que están estos días en pie de guerra. " No se puede supeditar todo a la venta de automóviles... o de otros artículos. Y lo primero es la independencia alimentaria: si dependemos de otros llegará un momento que no tendremos producción nuestra y lo primero es comer!"