Caio Pacheco (26 años), jugador del Leyma Coruña, disfruta del gran momento de un equipo que lucha por el ascenso. Nacido en Sao Paulo, su vínculo con el baloncesto viene de cuna, ya que sus padres fueron jugadores profesionales. "En realidad, yo creo que el basket estuvo en mi vida desde que soy muy pequeñito", ha confesado el propio jugador. Su madre dejó la competición al quedarse embarazada, pero su padre desarrolló toda su carrera en Brasil. Con esos antecedentes familiares, es lógico que sus recuerdos de infancia estén ligados a un balón. "Todas mis fotos de pequeñito eran con pelota y ropa de deporte", ha recordado Pacheco, para quien el baloncesto siempre estuvo "muy incluido" en sus primeros años. Sus inicios fueron en un equipo de su ciudad natal, en la provincia de Sao Paulo. Más tarde se marchó a Limeira, a 45 minutos de su casa, donde estuvo tres años antes de fichar por la Sociedade Esportiva Palmeiras. "Este club tiene una historia muy especial en mi familia, fue el club donde empezó a jugar mi padre, y donde jugó 17 años", ha explicado. Para él, era un "sueño personal poder jugar en el club que jugó mi padre, con el número de la camiseta que jugó él", y pudo cumplirlo. Con solo 12 años, cuando se fue a Limeira, ya asumía una rutina exigente para poder cumplir su sueño. Salía por la mañana al colegio y, por la tarde, cogía un autobús de 45 minutos para ir a entrenar en dos o tres categorías distintas, volviendo a casa sobre las nueve de la noche para dormir. Pacheco era consciente de que debía hacer sacrificios para alcanzar el más alto nivel. "No es fácil llegar a jugar en el más alto nivel saliendo de donde salí yo", ha admitido. Sabía que tenía que renunciar a planes con sus amigos para poder "conquistar mis objetivos". "Ese sacrificio creo que me hizo madurar mucho antes de tiempo y valorar las pequeñas cosas", ha asegurado. "Si quiere llegar, tiene que crecer, así que no hay otra". Con su 1,90 de estatura, Pacheco se desempeña como base, aunque en su formación jugó en otras posiciones como escolta o alero. No fue hasta los 16 o 17 años cuando un entrenador le hizo ver el camino. "Él sabía cuál eran mis aspiraciones, yo siempre quería estar acá jugando en Europa", ha contado. El técnico fue claro: "Si quieres jugar en el más alto nivel, con tu tamaño, tendrás que ser base". Así comenzó su transformación. Su primera oportunidad en España llegó con 22 años, al firmar un contrato temporal con el UCAM Murcia para debutar en la Liga Endesa. "Fue una oportunidad realmente increíble", ha afirmado. Estando en Argentina, recibió una llamada urgente para volar a España y suplir a un jugador lesionado. Tras esa primera experiencia, su carrera le llevó a jugar en Italia, Polonia y México antes de regresar a España, donde ya cumple su tercer año. A los 21 años, Caio Pacheco debutó con la selección brasileña, lo que considera el punto más alto de su carrera. "La selección brasilera para mí es es el el ápice del deporte, es el ápice de de de todo, para mí es lo más grande que que hay", ha declarado. Sus mayores sueños como deportista son "jugar una Olimpiada con mi selección, jugar un Mundial con mi selección". El pasado verano recibió la llamada del Leyma Coruña. Aunque era una "buena opción desde el principio", se tomó un tiempo para decidirse a la espera de una oportunidad en la ACB que no llegó. Finalmente, se decantó por el proyecto coruñés por "la infraestructura del club, la ciudad, la plantilla que se estaba armando y el entrenador", factores que encajaban perfectamente para él. Aunque no tiene supersticiones, sí dedica tiempo a la meditación y la visualización antes de los partidos, una práctica que empezó en Argentina y que cada vez le "ayuda más". Según ha explicado, estas técnicas le preparan para las situaciones del partido y le permiten mantenerse "en un estado más estable".