Cuando, en la mañana de este mismo jueves, el presidente francés Emmanuel Macron anunciaba que aumentará la implicación militar gala en Groenlandia, ha crecido considerablemente en volumen lo que en un principio era una pequeña ronda de presencias simbólicas militares para una afirmación de soberanía sobre el territorio que Donald Trump pretende "conquistar" ya sea "por las buenas o por las malas".