Red Bull se ha convertido en una escudería hecha al antojo de Max Verstappen. De la mano han sentado una de las mayores épocas de dominación en la historia de la Fórmula 1, pero es el piloto quien ha adquirido un poder que prevalece sobre el de la escudería austríaca. Así lo confirma una información publicada por el rotativo Bild, que sostiene que Mad Max posee cláusulas que le permitirían abandonar el equipo en caso de que este no ofrezca un monoplaza competitivo y sin contraprestación alguna.