Los calçots son una variedad de cebolla alargada y tierna, muy apreciada en la gastronomía tradicional catalana por su sabor dulce y su textura suave, especialmente cuando se consumen durante la temporada de invierno y primavera. Aunque la forma más conocida de prepararlos es asándolos sobre brasas de sarmientos en una "calçotada" al aire libre, no siempre es posible montar un fuego en casa. Afortunadamente, existen métodos alternativos para cocinar calçots con resultados deliciosos utilizando solo utensilios y electrodomésticos comunes de la cocina. Estos métodos permiten disfrutar de este producto sin necesidad de fuego abierto, conservando su esencia y acompañándolos de la salsa que mejor realza su sabor. Una de las formas más accesibles de preparar calçots sin fuego es en plancha caliente. Para ello, hay que comenzar limpiando bien las raíces y retirando la primera capa exterior más terrosa, un paso importante antes de cocinarlos. Una vez lavados y secos, se calienta la plancha con un chorrito de aceite y se colocan los calçots en pequeños grupos. Durante unos 10 a 15 minutos se hacen lentamente, hasta que se ablanden, sin importar que la superficie se oscurezca o incluso se ponga negra. Tras retirar del calor, envolverlos en papel permite que terminen de cocerse con el calor residual, logrando la textura deseada. Una vez listos, se pelan y se mojan en la salsa romesco, la compañera clásica de este plato. Otra opción muy práctica, especialmente si se quiere cocinar una mayor cantidad de calçots de una sola vez, es utilizar el horno convencional. El proceso inicial es similar: cortar las raíces, retirar la capa exterior y lavar los calçots antes de colocarlos en una fuente apta para horno. Se espolvorea un poco de sal por encima y se hornean a unos 200 °C durante alrededor de 15 minutos. Una vez terminado el tiempo de cocción, apagando el horno y dejando los calçots dentro unos minutos más se mejora su suavidad y se aprovecha el calor residual para terminar de hacerlos. Este método es cómodo y apenas requiere atención activa mientras se cocinan. Para quienes cuentan con una freidora de aire (airfryer) en casa, también existe una alternativa excelente. Tras la preparación inicial de limpiar y recortar los calçots, basta con colocarlos por tandas en la freidora y configurarla a 200 °C durante unos 15 minutos, hasta que queden tiernos y dorados por fuera. Este método reduce el uso de aceite y ofrece un resultado crujiente por fuera y jugoso por dentro, ideal para mojar en la salsa romesco. Además, si lo que se desea es una textura más elaborada, los calçots rebozados constituyen un buen recurso, especialmente si ya se tienen calçots cocidos de días anteriores. En este caso, se cortan a la medida deseada, se rebozan con huevo y pan rallado, y se fríen en aceite de oliva muy caliente hasta que queden dorados y crujientes. Tras escurrir el exceso de aceite, se sirven calientes, ofreciendo una versión diferente y sabrosa de este ingrediente tradicional. Para acompañar estas diferentes formas de preparar calçots, la salsa romesco es casi inseparable del plato, ya que aporta un contraste de sabores y texturas que realza el sabor de las cebollas cocinadas. La elaboración de esta salsa empieza con la preparación de tomates maduros, media cabeza de ajo, y ñoras que han sido previamente rehidratadas. También se incorporan almendras y avellanas peladas, una pizca de pimentón dulce y un poco de pan tostado para dar cuerpo a la mezcla. Todos estos ingredientes se combinan con vinagre y aceite de oliva virgen extra, además de sal al gusto, y se trituran hasta lograr una mezcla homogénea. Esta salsa cremosa y aromática se utiliza para mojar los calçots recién hechos, aportando un toque tradicional que no puede faltar en la mesa. Más allá de su preparación, el simple hecho de poder cocinar calçots sin fuego en casa amplía las posibilidades de disfrutar de este alimento emblemático en cualquier lugar y momento, sin depender de una barbacoa tradicional o de un entorno exterior específico. Con las técnicas descritas, se puede lograr un plato delicioso en una cocina moderna, adecuado tanto para comidas familiares como para encuentros culinarios con amigos. Además, la versatilidad del producto permite experimentar con presentaciones y acompañamientos, desde la clásica salsa romesco hasta combinaciones con otros ingredientes según el gusto personal. Cocinar calçots en casa sin fuego ya no es un desafío inalcanzable, sino una oportunidad gastronómica para explorar diferentes técnicas y apreciar este ingrediente con toda su riqueza de sabor y tradición. La combinación de métodos sencillos y la salsa tradicional convierte estos calçots caseros en un plato memorable en cualquier estación.