La cordillera alpina donde se sitúa Crans Montana es el gran tesoro del país suizo, gracias a esa formación montañosa que se alza hasta más de los 5000 metros por encima del nivel del mar, Suiza recibe anualmente miles de turistas que buscan el montañismo y, sobre todo el ski. En el país helvético hay más de 200 estaciones de ski que atraen cada año a millones de visitantes, es un gran valor que sitúa a los centroeuropeos en una carga turística parecida a la de España o Francia, con una proporción de más de un visitante por habitante. Entre esas estaciones, una de las más lujosas y famosas es Crans Montana. Es habitual encontrarla muy arriba en los diferentes rankings y recomendaciones de las agencias de viaje. Ha sido el lugar de vacaciones de muchos famosos europeos como el actor que encarnó a James Bond, Roger Moore o el golfista español Severiano Ballesteros, que fue el encargado de diseñar el campo de golf de la localidad. Allí, franceses e italianos, han tenido un destino invernal fijo en sus agendas. Es habitual escuchar el italiano en la estación a pesar de que está lejos de la Suiza Lombarda, donde se habla el idioma transalpino. Por eso, cuando ocurrió la tragedia de la discoteca, muchos italianos se temían que hubiese compatriotas entre las víctimas. Así fue, 6 víctimas, 6 jóvenes que permanecen en un respetuoso anonimato, pero cuyas familias han sido recibidas este jueves en el Vaticano por el Papa León XIV. El Pontífice se ha mostrado conmovido con el dolor tan inmenso que han sufrido las familias, también con el de las familias de los jóvenes heridos, doce de ellos siguen en el Hospital de Milán, siete en cuidados intensivos. Una veintena de familiares fueron recibidos en el Palacio Apostólico de la Santa Sede en una audiencia muy emotiva. Cuando uno pierde a un ser querido, más aun si esta pérdida rompe con el molde de lo que consideramos natural, por ejemplo un padre que pierde a un hijo como es el caso de Crans Montana, nos preguntamos ¿por qué?, es una pregunta que va dirigida a Dios, evidentemente. No entendemos por qué elige para nosotros ese sufrimiento, muchas veces la rabia nos lleva al enfado por no entender que el Dios de la bondad permita acontecimientos tan horribles. El Papa, consciente de este cuestionamiento completamente natural, ha querido dar una respuesta: “No puedo explicarles, queridos hermanos y hermanas, por qué se les ha pedido a ustedes y a sus seres queridos enfrentar una prueba así. El afecto y las palabras humanas de compasión que les dirijo hoy parecen muy limitados e impotentes. El Sucesor de Pedro que han venido a encontrar hoy se los afirma con fuerza y convicción: su esperanza no es vana, porque ¡Cristo ha resucitado verdaderamente! La Santa Iglesia es testigo de ello y lo anuncia con certeza”. Aseguraba el Pontífice. León XIV les invitaba a la paciencia y a la reflexión alrededor de esa pregunta que no puede ser respondida. Así como Jesucristo, en la cruz, en un momento de infinita humanidad, duda pro un instante y exclama "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", el Papa invita a pensar en el silencio que siguió a aquella proclama, como la antesala a la respuesta más gloriosa de todas, la resurrección de Cristo.