La incontinencia urinariaes un problema latente, pero silencioso que puede hacerse presente mucho antes de lo que se cree. Comienza con episodios esporádicos y repentinos hasta que un día las ganas de orinar se vuelven incontenibles. Quienes padecen este problema cambian su rutina, experimentan ansiedad, frustración y aislamiento. Por ello, desde hace décadas han surgido diferentes opciones paraatender el padecimiento, entre las que destacan la aplicación deelectricidad dirigida y el uso radiofrecuencia.Radiofrecuencia: tecnología para el fortalecimiento del suelo pélvicoLa estimulación eléctrica no es nueva. Comenzó como un tratamiento para atender complicaciones durante el parto. “Cuando una mujer daba a luz y el piso pélvico o los músculos se llegaban a desgarrar, —desde el periné hasta el recto— se utilizaban transductores vaginales para emitir radiofrecuencias que activaban los músculos y los ejercitaban fortaleciendo el piso pélvico”, comparte la doctora y jefa médica del Instituto Médico de la Mujer,María de Lourdes Flores durante una entrevista con MILENIO.Uno de los principales efectos que tuvo está práctica fue que, aquellas madres que después de toser o estornudar experimentaban fugas de orina, notaron una mejora después del tratamiento. Hoy en día existen diferentes opciones para acceder a este tratamiento que van desde dispositivos que son colocados dentro de la uretra hasta sillas en las que ni siquiera es necesario retirarse la ropa. Ambos artefactos emiten un calor controlado producido a través de altas frecuencias lo que hace que las fibras de colágeno del tejido interno recobre firmeza, devolviendo soporte a la región que rodea la uretra. La silla Emsella, misma que cuenta con la aportación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), ha ganado popularidad en los últimos años como un tratamiento seguro tanto para mujeres como para hombres que viven con incontinencia. Usualmente duran solo unos minutos. Debido a que no se trata de procedimientos demasiado invasivos, los pacientes entran y salen el mismo día. A la par, los estudios al respecto han registrado que su uso no solo ayuda a que la vejiga soporte mayor presión sino que además, mejora la calidad de vida de los pacientes. “Es muy eficaz y rápido para el tratamiento de estos síntomas. Se habla de que solamente se necesitan seis sesiones —tomando dos o tres sesiones por semana—, ya tienes prácticamente resuelto el problema de la incontinencia”, agrega la doctora Lourdes.Los costos de este tipo de tratamiento rondan los 12 mil pesos por ocho sesiones, aunque pueden variar dependiendo de la región y la clínica. ¿Qué hay que considerar para su uso? La ginecóloga detalla que existen algunas contraindicaciones para su uso “la silla tiene un campo electromagnético, entonces, cualquier objeto metálico que esté cerca se puede calentar y ocasionar quemaduras internas”, detalla la ginecóloga. Lo preferible es que las personas que utilizan placas, tornillos y marcapasos, así como dispositivos intrauterinos eviten esta opción. ¿Qué es la estimulación eléctrica?Aunque funcionan de manera similar y son consideradas como intervenciones no invasivas, la estimulación eléctrica y la de radiofrecuencia no son lo mismo. Esta opción estimula los nervios y los músculos para que se contraigan aplicando pequeños impulsos eléctricos con ayuda de dispositivos no implantados. “Este tratamiento utiliza principalmente electrodos en la vagina, el ano, la tibia o el sacro de las mujeres para estimular los músculos del suelo pélvico o los nervios relacionados para inducir la contracción muscular y promover la rehabilitación nerviosa”, explica la investigación liderada por investigadores de la Facultad de Enfermería de Universidad Nacional de Chungbuk, Corea del Sur.El artículo publicado en Natureanalizó 14 estudios previos realizados entre 1995 y 2025. Los resultados fueron mixtos, pues aunque no se detectó una mejora en la calidad de vida de quienes lo utilizaron sí presentaron algunas mejoras:la gravedad de los síntomas disminuyó, así como las ganas de ir al baño. El estudio también descubrió que la estimulación eléctrica no funciona igual para todas. Quienes tenían incontinencia de urgencia (ganas repentinas y fuertes de orinar) obtuvieron mejores resultados aunque la investigación enfatizó en la necesidad de acompañar este tratamiento con terapias complementarias. Se calcula que su aplicación es de hasta 12 semanas, dependiendo de los síntomas y evolución, como explica el Servicio de Salud británico. ¿Quiénes no deberían utilizarlo?Los pulsos eléctricos no son recomendables para quienes:Usan marcapasosTienen infecciones o dolor vaginal/urinario Antecedentes de cáncer pélvicoDiabetesHemofilia ¿Qué otros tratamientos hay? Entre las muchas opciones que existen para atender la incontinencia se encuentran: Aplicación de bótox para paralizar los músculos de la vejiga Estimulación del nervio sacro con ayuda de un implante quirúrgico cerca de la columna vertebralFisioterapia enfocada en el fortalecimiento muscular Uso de un pesario ¿Cómo prevenir la incontinencia urinaria? La vejiga es un órgano fuerte, sin embargo, esperar algunos minutos u horas para ir al baño puede tener serías consecuencias a corto y largo plazo.En primer lugar, aguantar las ganas de orinar propicia la multiplicación de bacterias, aumentando así el riesgo de una infección en el tracto urinario. Por otro lado y a largo plazo, si se trata de una práctica recurrente la vejiga no tendrá otra opción más que estirarse, lo que dificulta su control e incrementa el riesgo de la formación de cálculos renales. De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), lo ideal es vaciar la vejiga de 4 a 6 veces en 24 horas. En este caso es clave vaciar por completo la vejiga para prevenir infecciones y mantener un correcto funcionamiento de los riñones. “Definitivamente hay que tomar muchísimo líquido. También hay que aprender a identificar infecciones de orina, porque muchas mujeres no las logran identificar y las dejan pasar. Eso también puede condicionar que en un futuro pueda haber una sobrecolonización de bacterias e infecciones repetidas que a la larga puedan derivar en incontinencia”, advierte la ginecóloga. A la par, la especialista recomienda hacer ejercicios de Kegel en cada oportunidad. LHM