Borja San Gil, terapeuta especialista en drogodependencia: "Cuando uno tiene una dependencia, es una esclavitud muy grande"

Cada vez más personalidades del mundo de la cultura se declaran abstemias. Es el caso de los actores Mario y Oscar Casas, el presentador David Broncano o el cantante Dani Martín, quienes han reconocido públicamente haber dejado el alcohol y hablan abiertamente de los beneficios que esta decisión ha aportado a su salud y a sus vidas. Esta tendencia no se limita a España. Figuras internacionales como los actores Zendaya y Tom Holland, o las cantantes Adele y Miley Cyrus también han abandonado el consumo de alcohol, ya sea por una apuesta por el bienestar o para superar problemas de adicciones. El debate está servido: ¿es una nueva moda o un cambio de conciencia sobre la salud? Los expertos distinguen dos escenarios principales. Por un lado, el de aquellas personas que han sufrido una adicción grave y para quienes la abstinencia total es un requisito para su supervivencia. Por otro, el de quienes, sin haber tenido un problema de dependencia, deciden reducir o eliminar el alcohol al concluir que “pierden poco y ganan mucho” en términos de bienestar. Además, cobra fuerza la idea de desvincular el ocio del consumo de alcohol, algo muy arraigado en la sociedad española. Como expresaba el cantante Dani Martín, “creo que socialmente está como aceptado de una forma… juntando los amigos y hay que tomarse algo, ¿no? ¿Y por qué hay que tomarse algo?”. Este mensaje resuena en una sociedad donde el 76 % de la población reconoce haber bebido en el último año y un 9 % lo hace a diario, según datos del Ministerio de Sanidad. Guillermo, diseñador gráfico y músico de 42 años, es una de las personas que ha transformado su vida al dejar el alcohol. Tras seis años de sobriedad, cuenta que tomó la decisión después de un gran susto: “Tuve una ingesta excesiva, me quedé en la calle dormido, y me desperté en la calle, y eso me asustó bastante”. A partir de ahí, se propuso construir un nuevo tipo de hábito. Para él, lo más difícil fue romper con las rutinas, como la de beber cerveza mientras caminaba por la calle. “Mi costumbre era, pues, entrar en un bazar y comprarme una lata de cerveza [...] y cuando me la terminaba, pues entraba en otro bazar y me compraba otra”. Hoy, afirma que sus amigos y compañeros le apoyan y que disfruta de una vida completamente diferente. Cuando se le pregunta por lo que le ha aportado la sobriedad, Guillermo no duda en su respuesta. Asegura que le ha traído “más claridad y más valentía para enfrentarme a lo que siento”. En sus propias palabras, la sobriedad ha sido “un paso muy importante, que la verdad es que me hace más libre”. Borja San Gil, terapeuta especialista en drogodependencias, califica el testimonio de Guillermo como “muy importante”. Coincide en que abandonar el alcohol es un acto de liberación. “Cuando uno tiene una dependencia, es una esclavitud muy grande, y cuando te liberas de eso, eso sí que es la libertad real”, explica el experto. San Gil señala que en España se bebe “muchísimo” y celebra que se hable de este tema. “Vivimos en una sociedad que culturalmente el alcohol está súper al día, todo lo celebramos con alcohol, y lo normalizamos”, advierte. El terapeuta recuerda que el cerebro no necesita químicos externos para disfrutar y que abandonar el alcohol permite experimentar la vida de otra manera.