Creíamos que el verdor de los cultivos demostraba que la desertificación estaba bajo control. El Atlas de la Desertificación revela que ese verde era un espejismo alimentado por acuíferos al límite

España miraba sus campos verdes y pensaba que todo estaba bien. Pero el primer Atlas de la Desertificación demuestra lo contrario: la agricultura intensiva ha creado una ilusión que oculta un territorio exhausto, acuíferos al borde del colapso y un proceso de degradación silenciosa que ya afecta a casi la mitad del país.