Esta semana se han cumplido dos años de la trágica muerte de Izaro y Cristian, dos jóvenes de 18 y 21 años que fallecieron mientras presenciaban una carrera ilegal de coches en el polígono de Jundiz, en Vitoria. Aquel suceso conmocionó a la ciudad y empujó al Ayuntamiento a tomar medidas para evitar que una desgracia así volviera a repetirse. Ese punto concreto no ha vuelto a ser escenario de esta peligrosa práctica que, lejos de desaparecer, se ha desplazado a otros lugares como Lantarón. Un año después de la tragedia, el Ayuntamiento de Vitoria desplegó un sistema de 32 cámaras en tres accesos a Jundiz. Estos dispositivos leen las matrículas de los vehículos y las cruzan con una lista negra de infractores de la Policía Local. El concejal de Seguridad, César Fernández de Landa, ha explicado en COPE Euskadi que el efecto de esta y otras medidas ha sido "absolutamente disuasorio" en la zona. "En estos 2 años no tenemos constancia de que se hayan vuelto a hacer en Jundiz, concretamente, carreras ilegales ni concentraciones para ejecutar carreras ilegales", ha asegurado el edil. Fernández de Landa considera que las medidas han sido "positivas en ese lugar en concreto", aunque reconoce que siempre hay intentos de organizar nuevas concentraciones. Pese al parón en Jundiz, en los últimos meses se han detectado "quedadas" en otros puntos de la ciudad, lo que indica que el problema simplemente se ha movido de sitio. El concejal ha calificado estas concentraciones o quedadas como "el caldo de cultivo para esas hipotéticas carreras ilegales", que son las que "ocasionan esos momentos de peligro y de riesgo". Por ello, ha subrayado que tanto la Ertzaintza como la Policía Local están "muy atentos todos los fines de semana". Fruto de esta vigilancia, se han llevado a cabo dos actuaciones "bastante contundentes" en las últimas semanas. En una de ellas, en el polígono de Gamarra, se llegó a identificar a más de 150 personas. Fernández de Landa ha aclarado que las concentraciones en sí mismas no son ilegales. "No está prohibido concentrarse ni se incumple ninguna normativa por juntarse", ha matizado. Sin embargo, en estos encuentros "está prohibido otra serie de cosas, que son las que se tratan de identificar y denunciar". Cuando se detecta una de estas quedadas, los agentes perimetran la zona y proceden a la identificación de todos los asistentes a medida que abandonan el lugar. "Se les identifica y eso va a una base de datos en la que luego, si ocurriera cualquier cosa más adelante, pues se puede ver qué personas frecuentaban este tipo de actos". Además, se realizan inspecciones a los vehículos, donde "no es raro encontrar irregularidades". "Incumplen varias normativas, no tienen pasada la ITV, y están modificados fuera de normativa para correr más o para hacer ciertos malabarismos", ha añadido. Las identificaciones demuestran la magnitud del fenómeno, ya que quienes participan en las quedadas que luego pueden derivar en carreras ilegales "no solo son de Vitoria, son de provincias limítrofes, y algunas bastante lejanas. Viene gente de Madrid", ha confirmado el concejal. A pesar de que el problema no ha desaparecido, el Ayuntamiento no se plantea llenar la ciudad de cámaras. Fernández de Landa lo considera inviable, "sería ponerle puertas al campo". En su lugar, la estrategia pasa por mantener una vigilancia activa. "La cosa es estar muy atentos", ha insistido, tras reconocer que no es complicado detectarlos porque "se juntan muchísimos coches y se delatan enseguida". Finalmente, el edil ha hecho un "llamamiento a la conciencia de estos jóvenes", pidiéndoles reflexionar sobre las consecuencias de sus actos. "Hay que determinar que hay ciertas actitudes que, y las pruebas nos remiten a ello en los nombres de Izaro y de Cristian, pues que llevan a desgracias que ya son irrecuperables". Mientras, el caso por el doble homicidio sigue su curso en el Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria, que ha prorrogado la investigación hasta el próximo mes de junio debido a su complejidad, lo que retrasará el juicio a los tres conductores implicados.