Almeyda reabre el melón del miedo a las recaídas por lesión

Matías Almeyda siente bien la presión del Sevilla y también la aprecia en su grupo de futbolistas, quienes ven como una temporada que había arrancado de modo apacible se ha ido complicando con el paso de las semanas y ahora todos entienden que la tensión por sacar al equipo de la compleja situación comienza a atenazarles, a ahogarles. Es por eso mismo que el entrenador necesita tomar cartas en el asunto. Estar encima de su grupo de profesionales más como un padre o psicólogo que como un jefe al uso. El motivo no es otro que esa presión que sienten los jugadores no deja de producir momentos indeseables para el grupo y que revierten en el buen funcionamiento del equipo. La última imagen que deja patentes este momento de nervios por los que está atravesando el Sevilla y todos los que defienden su escudo es la cara de frustración mezclada con miedo de Rubén Vargas al sentir que volvía a recaer de su lesión. Han sido varios los profesionales que no han aguantado tres entrenamientos o un partido justo después de recuperarse de sus dolencias. En cuanto se sienten preparados para correr levantan la mano en un intento de ayudar , cuando es precisamente lo contrario lo que terminar haciendo, provocando que el equipo se quede con menos alternativas, forzando a jóvenes con menos experiencia a dar la cara semana tras semana. Le ha pasado al mencionado Vargas, a Azpilicueta, Alexis, Alfon o Nianzou . Todos han dado pasos atrás en su preparación o recuperación. Y eso que Almeyda ha tratado de ser cuidadoso con ellos, buscando que participasen progresivamente con el equipo, sin forzar salvo en casos aislados, aunque fiándose ciegamente en las sensaciones u opiniones del profesional. Por ejemplo, las lesiones previas a las actuales de Vargas y Suazo fueron ocasionadas tras varios partidos internacionales y largos viajes. Entonces, ¿cuál será la postura del entrenador con Ejuke y Akor Adams? Aquí dependerá básicamente de los tiempos. Del que tarden en regresar a Sevilla , del interés que pongan personalmente por viajar a Elche y de la participación que tengan en el encuentro de su selección por el tercer puesto con Egipto . No es lo mismo participar unos minutos, que no hacerlo o jugar el partido completo. Hay un mundo. De todos modos, Almeyda se apunta ahora a la moda de ser precavido , por mucha necesidad que tenga el equipo de contar con todas sus piezas. Ha abierto el melón del miedo a las recaídas. Otra vez como psicólogo, su principal función como sevillista.