Sufre un infarto en pleno vuelo, aterriza en Avilés y no pueden evacuarle porque no hay ambulancia permanente en el aeropuerto

Un vuelo de Ryanair que estaba realizando el trayecto entre Oporto (Portugal) y Colonia (Alemania) se ha visto obligado a desviarse al aeropuerto de Avilés, en Asturias, para atender a un pasajero que había sufrido un infarto . El incidente se ha producido a primera hora del día, en torno a las 7:30 de este jueves, cuando el citado pasajero empezó a sentirse indispuesto cuando el vuelo ya había despegado desde Oporto. Advertidos los miembros de la tripulación del vuelo, comenzó el protocolo de reacción que comenzó con el clásico: '¿hay un médico a bordo?'. Una pasajera que tenía conocimientos de atención médica le realizó las maniobras de reanimación cardiovascular (CPR) y los primeros auxilios para intentar estabilizarle mientras el piloto hacía la consecuente maniobra de aterrizaje en Avilés. Una vez en tierra, los médicos de una UVI móvil desplazada al aeropuerto intentaron salvar al afectado, pero no se pudo hacer nada por él. La víctima fue trasladada al Instituto de Medicina Legal para practicarle la autopsia, tal y como dicta el protocolo judicial en estos casos. El incidente ha suscitado un gran enfado entre la población asturiana. Y es que los doctores que atendieron al fallecido tuvieron que llegar de una UVI móvil procedente del Hospital San Agustín de Avilés , cuando lo normal y extendido en prácticamente todos los aeropuertos relevantes del mundo es que en cada recinto haya una ambulancia permanente para asumir crisis de este tipo. Desde el año pasado, el aeropuerto de Asturias no tiene una ambulancia propia y tiene que desplazarse la más cerca, en este caso la de San Agustín, lo que a su vez deja sin servicio en los alrededores en caso de cualquier emergencia paralela . La retirada de un vehículo de evacuación provocó un serio debate público sobre la idoneidad, además, en términos económicos y de utilidad logística. El asunto llegó a ir a los juzgados, ya que UGT recurrió la decisión porque diez sanitarios perdieron su trabajo como consecuencia directa, pero finalmente no pudieron frenarlo.