Entre las posibles irregularidades en la gestión del patrimonio del empresario químico Pere Mir , que debía destinarse a seguir financiando investigaciones biomédicas, un juzgado de Barcelona investiga la cesión de una propiedad a uno de sus tres albaceas, el oncólogo Josep Tabernero . Se trata de una vivienda unifamiliar en Baqueira Beret (Vall d'Aran), valorada en más de medio millón de euros, así como dos plazas de garaje. Este jueves, Tabernero, durante su declaración como investigado ante Instrucción 12 de Barcelona por la supuesta descapitalización de las fundaciones de Mir - Cellex y Mir Puig - ha defendido que se quedó con la casa para cumplir con sus últimas voluntades, y que el empresario se la donó en vida, como agradecimiento por su labor en el campo de la investigación. Fue otro de los albaceas, Jordi Segarra, el que a través de una sociedad vinculadas a las fundaciones, Simex, donó la casa al médico y a su mujer en diciembre de 2018. Ahora, Tabernero, jefe de Oncología en el Hospital Vall d'Hebron , asegura que fue una de las últimas voluntades de Mir, pero que no dejó patente ante notario. Así, ha subrayado que no existe una apropiación indebida o una gestión irregular del patrimonio. Por eso, igual que hiciera Segarra ayer , que también declaró como investigado ante la juez, el oncólogo ha detallado que el legado de Mir incluía dos patrimonios diferenciados, el del matrimonio, cuyo destino sería las fundaciones Cellex y Mir Puig, y otro, del propio empresario, este último, sobre el que los tres albaceas podían tomar decisiones. Además, el oncólogo ha precisado que cuando Mir le manifestó su intención de donarle la casa en la Vall d'Aran , él reaccionó diciendo que no tenía fondos para pagar los impuestos, y habría sido así como el propio empresario también le habría realizado una donación económica para sufragar los gastos. Sobre que la titularidad de la vivienda era una sociedad radicada en el extranjero, Tabernero ha asegurado que lo desconocía, ya que dicha estructura la habría elaborado un tercero. Además, ha apuntando que el principal gestor del patrimonio de Mir tras su fallecimiento fue Segarra, que él nunca participó de las decisiones económicas ni las conocía, y que si tenía poderes fue porque Segarra se los transfirió ante el temor de que, por su edad, le pudiese pasar algo, pero que nunca los utilizó.