Ha sido la semana más difícil para el RCD Mallorca y su afición, tras la mala imagen en los dos encuentros ante Girona y Rayo, el domingo hubo algunas discusiones con aficionados y el equipo está cerca del descenso. Por ello, el delantero Vedat Muriqi ha tomado la palabra en COPE para dirigirse directamente a la afición mallorquinista y apelar a la unión. "Si rompemos relación quedando 19 jornadas por delante estamos muertos" ha dicho de manera contundente en DEPORTES COPE BALEARES. Muriqi dice entender perfectamente a los aficionados porque el equipo no está rindiendo, entiende que se les reproche que parece que no luchen, se muestra convencido de que va a cambiar. El delantero lleva esa misma frustración de los aficionados porque, paradójicamente, su registro de récord de 11 goles en la primera vuelta, no ha bastado para que el equipo esté mejor situado. Lo lamentaba el propio Jagoba Arrasate. Muriqi se muestra convencido de que el Mallorca va a hacer una buena segunda vuelta y pone como ejemplo sobre lo que les ha ayudado siempre la afición, aquella permanencia agónica con Aguirre: "Yo siempre me acuerdo cuando aquel año nos goleó el Granada, salí a cenar y hubo varios aficionados que me daban ánimos y me decían que faltaban tres partidos y nos podíamos salvar. Me sorprendió mucho. Quiero que la afición siga siendo así porque nos va a ayudar a mantenernos, no tengo ninguna duda de que este equipo se va a mantener en primera". Muriqi sabe qué es la presión: "he jugado también en Turquía que hay mucha más presión, no perdonan ni un fallo. Por ejemplo Fernerbahce que es un gran club y hay que estar como un robot. Es imposible". Las discusiones con los aficionados el pasado domingo fueron constructivas en lo que no se vio, no tan así lo que trascendió, la discusión acalorada de algunos seguidores con Mojica. Pero Muriqi junto a otros compañeros sí pudo dialogar tranquilamente con otros aficionados: "Nosotros varios jugadores estábamos igual que Alfonso Díaz charlando con los aficionados. Hemos llamado a un para hablar y calmar la situación. Les dije que ninguno de la plantilla quiere estar a los cinco minutos perdiendo. Nadie quiere estar ahí. Nos han dicho parece que no tenéis sangre. Sí lo entiendo y les doy la razón porque no salen los resultados además. Somos nosotros los que tenemos que levantarlo. Si empezamos a romper relaciones cuando quedan 19 partidos estamos muertos. Tenemos que empezar a ganar y darle la vuelta. Si le das la vuelta, con siete puntos estás décimo. Los aficionados también tienen que apoyarnos como han hecho en estos años que yo llevo aquí. Repito, si rompemos todo no sirve para nada". El ánimo del equipo.- "Falta un poco de confianza, si ves las clasificación todos estamos ahí. Entonces, es una falta quizá de confianza, no digo que esté rota la relación con la afición, pero tampoco pitaban antes". El delantero admite que falta generar más, lleva once goles pero no son muchas las ocasiones que se le presentan: "debemos construir más, a veces fallamos el último pase, son cosas que hay que cuidar, mejorar, hablo con todos los compañeros, ya saben que yo estaré siempre ahí en cualquier centro, intento convencerles para que pongan muchos más balones". Muriqi luce todavía un gran chichón en la ceja por el cabezazo con su compañero Leo Román. "Pensó que iba a rematar, cinco puntitos, pero ya le dije que no tiene que rematar, sí molestar y hacer otras cosas". Le penalizan los arbitrajes.- Algo que no le entra en la cabeza es el penalti que le pitaron a Valjent en Vallecas, así como la cantidad de faltas que le pitan al propio Muriqi en cada partido en los saltos de cabeza, en cuanto un central simula. "Es algo que no quiero ni pensar porque me poner de mala h... me dicen que soy más fuerte, y ¿entonces porque soy más fuerte la falta es mía? me hacen falta y no pitan muchas veces" se lamenta. Liderazgo.- El delantero bermellón no necesita lucir el brazalete para transmitir liderazgo, es algo innato en él, alguien que se ha hecho a sí mismo, que ha tenido una infancia dura y que ha luchado por sacar adelante a su familia desde pequeño. Esa hambre, pasión y liderazgo las transmite en el campo. "Toda mi vida después de la muerte de mi padre he sido el líder de mi familia. Tenía siete años cuando falleció mi padre, con ocho empecé a trabajar. He estado como un líder. En el campo tenemos capitanes como Rai, Martin...no necesito el brazalete. Intento ayudar, grito dentro del campo, el único objetivo es ganar y mis compañeros me respetan".