A finales del siglo XIX, el médico polaco Ludwig Zamenhof soñó con un mundo sin barreras idiomáticas. De esa aspiración nació hace 140 años el esperanto, una lengua universal planificada para el entendimiento entre los pueblos. Tras décadas considerado un idioma olvidado e incluso motivo de burlas, hoy vive un resurgir inesperado gracias a Internet, que lo ha vuelto a poner al alcance de miles de personas en todo el mundo. La principal ventaja del esperanto es su facilidad. Según José Antonio del Barrio, director de la Federación Española de Esperanto, sus reglas son muy sencillas y no tienen excepciones. "La conjugación se aprende en 3 minutos", explica. Utiliza el alfabeto latino y su fonética es totalmente regular: "cada sonido es una letra y cada letra un sonido, sin ningún tipo de excepción". Elsa, una nueva hablante, confirma esta sencillez. Tras una vida de dificultades estudiando inglés, descubrió el esperanto por la insistencia de su marido. "Me puse a investigarlo y dije, pues me parece una idea estupenda aprender esperanto porque es muy fácil". Su progreso fue radicalmente distinto al de otros idiomas: "A los 3 meses yo ya era capaz de hablar esperanto", asegura. El esperanto vivió su momento dorado en los años 20 y 30, pero su popularidad despertó suspicacias en los regímenes totalitarios. Tanto el estalinismo como el nazismo reprimieron con dureza a sus hablantes. En la Unión Soviética se asoció a los esperantistas con el espionaje, mientras que los nazis lo consideraron parte de una "conspiración de fuerzas mundialistas y de judíos" y desmantelaron el movimiento esperantista alemán, el más potente de la época. Hoy, se estima que entre 100.000 y 2 millones de personas lo hablan en el mundo. Su valor, según Del Barrio, reside en su esencia: "Lo más importante es para comunicarse, que es como debería ser todos los idiomas". No se trata de un idioma que se encuentre por la calle, sino de una comunidad muy dispersa pero conectada. Como ejemplo, relata cómo el pasado sábado un japonés se unió a la reunión de esperantistas de Madrid para conversar con ellos sin ninguna dificultad. Aunque existen cursos oficiales en centros como la UNED, la forma más habitual de aprenderlo hoy es a través de Internet. Aplicaciones como Duolingo, que cuenta con un curso de esperanto desde el español, han sido clave en su difusión. También se puede aprender de manera autodidacta con libros y webs, y practicar con hablantes voluntarios en plataformas online, demostrando que el sueño de Zamenhof sigue más vivo que nunca en la era digital.