Galería Maraca se presenta como uno de los pocos reductos culturales que existen en Vigo más allá de los circuitos artísticos oficiales. Habelos hailos, pero hay que buscar. Ellos tienen una presencia consolidada. Habían dado con una receta para ser creíbles: el público se fía de sus propuestas porque saben que va a merecer la pena. El propietario, Raúl Bermúdez, cree que ese es el quid de la cuestión. Saber como agitar el avispero y que sus eventos se llenen tanto cuando viene la popular Flavita Banana, como cuando lo hace una ilustradora portuguesa poco conocida.