Uber Eats llevaba tiempo moviéndose en el perímetro de una norma que el Gobierno impulsó para redefinir el encaje laboral del reparto a domicilio en España. Esa norma, la conocida como ' Ley Rider ', puso el foco en una grieta que llevaba años en el centro del debate, la figura del “ falso autónomo ”, y ha ido empujando al sector hacia modelos de asalariados o hacia esquemas en los que la relación laboral queda canalizada a través de terceros. En ese contexto, que la plataforma anuncie ahora su intención de dejar de trabajar con repartidores autónomos no es solo un ajuste operativo, es un movimiento que contribuye a reordenar uno de los grandes debates del delivery . El anuncio que concreta el giro . Uber Eats comunica que dejará de trabajar con repartidores autónomos en España y lo vincula a su adaptación al marco laboral vigente tras varios años de cambios en su operativa. La compañía explica que los repartidores que aún utilizan la aplicación como autónomos podrán continuar repartiendo como empleados por cuenta ajena a través de flotas colaboradoras. “Uber Eats reafirma su compromiso con el cumplimiento de la Ley Rider. Después de cuatro años en los que hemos acumulado una gran experiencia trabajando con empresas expertas en logística, y con el objetivo de fomentar un modelo sostenible a largo plazo, hemos tomado la decisión de dejar de colaborar con repartidores autónomos”. Qué sucedió en el camino. Para entender el alcance del movimiento hay que mirar atrás. Uber Eats no llega a este punto desde una posición fija, sino tras varios cambios de rumbo desde la aprobación de la Ley Rider. En 2021, la plataforma dejó de operar con autónomos y pasó a un modelo laboral basado en subcontratas. Un año después, en agosto de 2022, volvió a abrir la puerta al trabajo por cuenta propia y adoptó un esquema híbrido en el que convivían repartidores asalariados vía flotas y autónomos, en un contexto en el que Glovo persistía en ese modelo. Ese sistema se ha mantenido hasta ahora, aunque la compañía no ha detallado nunca cuántos repartidores encajaban en cada categoría ni cómo se repartía ese equilibrio en la práctica. Sobre el papel, la salida que plantea Uber Eats es clara. Los repartidores que todavía utilizan su aplicación como autónomos podrán seguir repartiendo, pero ya no como trabajadores por cuenta propia, sino como empleados de alguna de las flotas colaboradoras con las que opera la plataforma. En la práctica, el paso de autónomo a asalariado suele implicar cambios en la organización del trabajo y en las condiciones, aunque Uber Eats no ha detallado cómo se aplicará en cada caso ni plazos para esa transición. No todos los repartidores encajan automáticamente en ese tránsito ni está claro cuántos puestos reales pueden absorber las flotas, lo que deja abierta la posibilidad de que parte de esos autónomos se quede fuera del sistema. La amenaza de ‘todo el peso de la ley’. El trasfondo de este movimiento remite a un choque que venía de atrás. En octubre de 2025, el Ministerio de Trabajo elevó el tono y deslizó la posibilidad de acudir a la vía penal si Uber Eats no rectificaba su modelo de contratación. La vicepresidenta y ministra, Yolanda Díaz, fue explícita al advertir que “Uber no nos va a tomar el pelo al Gobierno de España, va a caer sobre ellos todo el peso de la ley”, en referencia al uso de falsos autónomos. Desde entonces no ha habido anuncios oficiales sobre nuevos pasos, pero la decisión comunicada ahora encaja con lo que Trabajo venía reclamando y puede leerse como un intento de rebajar la tensión regulatoria y judicial sobre la plataforma, sin que eso suponga cerrar formalmente el frente. Un espejo en el sector. El movimiento de Uber Eats no se produce en el vacío. Glovo anunció en diciembre de 2024 su cambio de modelo en España y, según la información publicada, opera plenamente con repartidores asalariados desde el 1 de julio de 2025, mientras prosigue el proceso penal contra su máximo dirigente, acusado de un delito contra los derechos de los trabajadores. Just Eat, por su parte, mantuvo el rumbo y persistió en su modelo de asalariados. En ese contexto, Uber Eats había quedado como la gran excepción, con un esquema híbrido que seguía combinando flotas y autónomos, y su decisión de ahora refuerza la idea de que el margen para sostener fórmulas alternativas se ha ido estrechando. A partir de ahora, el foco se desplaza del anuncio a su aterrizaje real. Uber Eats afirma que quiere poner fin a los litigios pendientes y facilitar un “proceso justo para todos”, pero será la ejecución práctica la que marque el alcance del giro. Queda por ver cómo se articula la transición de los autónomos a las flotas, cuántos repartidores logran encajar en ese paso y si el nuevo esquema logra disipar los conflictos que han acompañado al sector en los últimos años. Es ahí, en el detalle y no en el titular, donde se medirá si este movimiento cierra una etapa o solo abre otra distinta. Imágenes | Robert Anasch | appshunter.io En Xataka | El truco del "destinatario ausente": por qué los repartidores marcan tu paquete como no entregado aunque estuvieras en casa - La noticia El último gran resistente ha caído: Uber Eats abandona a los riders autónomos tras el pulso con Trabajo fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .