La nueva caída en visitas del año 2025, la tercera consecutiva, llega cuando el centro carece de dirección desde que, en octubre de 2025, dimitió Jimena Blázquez Hemeroteca - C3A: Año Cero Cuando en diciembre de 2026 se cumpla una década desde su inauguración, el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) llegará a su décimo aniversario con una trayectoria marcada por cuatro etapas claramente diferenciadas, cambios de modelo de gestión y una evolución de visitantes irregular que, sin duda, no ha contribuido a que este espacio creativo haya logrado consolidarse entre el público cordobés, pese a tener desde hace años y de forma continuada el reconocimiento del sector del arte contemporáneo. Los datos de visitas facilitados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía el pasado martes confirman que el C3A cerró 2025 con 41.117 visitantes, lo que supone un nuevo descenso respecto a 2024 (42.500) y consolida una tendencia a la baja iniciada tras el máximo alcanzado en 2022, un año que estuvo marcado por el aterrizaje en Córdoba de la TBA21 (Thyssen Bornemisza Academy). Aquello fue un fogonazo cuya luz tampoco duró demasiado. Pese al tremendo aumento presupuestario y a la apuesta promocional inédita que se hizo (baste recordar que Juanma Moreno, en su única visita a este espacio, lo calificó como “un pelotazo” ), aquel primer año de andadura no logró superar la barrera psicológica de las 50.000 visitas, ni tuvo eco en los años siguientes, en los que la asistencia a este espacio disminuyó. La expresidenta de la Junta, Susana Díaz, en la inauguración del C3A en diciembre de 2016 La expectación inicial El retroceso de los tres últimos años en visitas (que no en reconocimiento cultural) adquiere especial relevancia si se contextualiza en la historia del centro y en las distintas direcciones y fórmulas de gestión que han marcado su evolución. Hoy, al igual que cuando se abrió, el C3A está sin director, puesto que, en esta década, se ha mantenido la sumisión administrativa del C3A respecto al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), ubicado en Sevilla, y del que depende. El C3A abrió sus puertas el 19 de diciembre de 2016, en un contexto de gran expectación institucional y mediática por el enorme retraso en las obras. Sin embargo, arrancó bien. En su primer año de vida —que engloba el final de 2016 y 2017— recibió alrededor de 22.000 visitas, impulsadas en buena medida por las casi 10.000 personas que acudieron en los primeros días tras la inauguración. Aquellas cifras, sin ser especialmente elevadas para un equipamiento de su envergadura, apuntaban a un arranque razonable para un centro nuevo, todavía en proceso de definición de identidad. Álvaro Rodríguez Fominaya Álvaro Rodríguez Fominaya y el prestigio crítico La llegada de Álvaro Rodríguez Fominaya, seleccionado mediante concurso público, supuso el primer intento serio de dotar al C3A de un proyecto artístico reconocible. Durante su etapa, el centro atravesó momentos de clara debilidad en términos de público —como 2018, con solo 14.212 visitas, el peor dato de su historia, aunque también el más difícil, el verdadero suelo tras la expectación inicial—, pero también logró avances significativos en posicionamiento cultural, logrando pronto situar a este espacio entre los principales hitos culturales de Córdoba en el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea, donde ha sido el más votado año tras año ( y ya suma seis seguidos ). En 2019, último año completo antes de la pandemia, el C3A alcanzó 35.221 visitantes, el mayor crecimiento que ha experimentado el centro, impulsado por la cuidada programación que había ido comisariando su entonces director y la mayor visibilidad del centro en circuitos especializados. Fue, como hemos dicho antes, en esta etapa, mucho antes de la llegada de Thyssen, cuando el C3A logró colarse entre los principales hitos culturales a ojos de expertos y críticos del arte contemporáneo, situando a Córdoba en debates artísticos de alcance nacional e internacional, aunque ese reconocimiento no se tradujera plenamente en un crecimiento sostenido de público general. ¿Por qué no lo hizo? Pues porque la pandemia alteró por completo esta evolución. En 2020, el C3A cayó hasta 15.123 visitas, condicionado por cierres y restricciones, y en 2021, año en el que Rodríguez Fominaya dejó la dirección en abril y en el que las restricciones siguieron haciendo mucho daño a las actividades a puerta cerrada, el centro apenas se recuperó hasta las 23.612 visitas. Su salida dejó un proyecto artístico definido, pero también la sensación de una oportunidad incompleta en términos de consolidación social. Visitas al C3A de Córdoba (2016 - 2025) TBA21, el gran proyecto frustrado Esa sensación se calmó a base de titulares. Fue este periódico el primero en contar que el gran proyecto para el C3A era la llegada de la colección de la fundación Thyssen-Bornemisza (TBA21), en un acuerdo a tres bandas inédito, que iba a cristalizar en tres años de exposiciones, a arrancar en el 2022. Así, tras la salida de Rodríguez Fominaya en 2021 y hasta la llegada de la fundación Thyssen-Bornemisza (TBA21) en la primavera del año siguiente, el C3A vivió una etapa de transición. Durante ese periodo se mantuvo la actividad expositiva ya programada por el anterior director, mientras que la gestión diaria quedó en manos del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, del que el C3A depende orgánicamente y del que sigue dependiendo en la actualidad. Objetivamente, la llegada de TBA21 Thyssen-Bornemisza Academy (cuya directora, la aristócrata y coleccionista Francesca Thyssen Bornemisza, confesó que era uno de los retos más grandes de su vida ) marcó el momento de mayor impulso cuantitativo del C3A. En 2022, el centro alcanzó su máximo histórico reciente con 49.433 visitantes, beneficiado por la normalización tras la pandemia y por una programación alineada con los grandes debates del arte contemporáneo internacional. Sin embargo, ese pico no se consolidó. En 2023, las visitas descendieron a 47.466, y en 2024 cayeron de forma más acusada hasta las 42.500, lo que ya supuso una bajada cercana al 10%. Fue en el otoño de 2024 cuando desde la Junta y el Ayuntamiento hicieron público que TBA21 no continuaría exponiendo en el C3A , abriendo un nuevo periodo de incertidumbre sobre el futuro del centro. Exposición 'Ecología de la Paz' en el C3A La etapa de Jimena Blázquez Tras la salida de TBA21, Jimena Blázquez, que llevaba un año como directora del CAAC de Sevilla, asumió también la actividad de comisariado y programación del C3A, reforzando el vínculo de dependencia entre ambos centros. La situación, sin embargo, se volvió a frustrar en octubre de 2025, cuando Blázquez presentó su dimisión. Desde entonces, tanto el CAAC como el C3A carecen de dirección, un hecho que añade incertidumbre a un centro que afronta su décimo aniversario sin un liderazgo definido ni un proyecto anunciado para el futuro inmediato, y que ha cerrado 2025 con una nueva caída en visitas: 41.117, el dato más bajo desde el fin de todas las restricciones asociadas a la pandemia y el tercer año consecutivo de descenso. El balance global de la década deja una lectura compleja. El C3A ha logrado momentos de prestigio artístico y picos de asistencia puntuales, pero no ha conseguido fidelizar un público amplio en un momento en que la mayoría de los museos de la ciudad están creciendo empujados por la euforia turística. Además, el interés que mostró el Ayuntamiento de Córdoba por impulsarlo bajo el paraguas de la fundación Thyssen, ha desaparecido. En Capitulares no han vuelto a proponer nada para este espacio, ubicado en uno de los mejores lugares de la ciudad, y para el que ni siquiera han querido plantear una coparticipación en su última gran exposición sobre Egipto, como sí hicieron con la anterior, centrada en el Mediterráneo Cristiano. Eso sí, los auténticos números que definen al C3A de Córdoba rara vez se ponen sobre la mesa cuando su nombre sale a relucir. ¿Cuántos proyectos se han apoyado e impulsado de este este centro de creación público y cuántos han logrado triunfar a nivel nacional e internacional gracias a ello? Este dato, por lo que sea, no parece interesar a los gestores andaluces cuando hacen sus balances anuales. Y quizá en ese pequeño matiz esté el verdadero triunfo de un bellísimo edificio que algunos periodistas locales han llegado a llamar “mamotreto”.