Se cumplen 50 años del fallecimiento de Paco Alba, una de las figuras más influyentes y revolucionarias de la historia del Carnaval de Cádiz. Su legado, lejos de desvanecerse, permanece más vivo que nunca, y su nombre es sinónimo de un antes y un después en la fiesta, comparable a la trascendencia de Camarón en el flamenco o Paco de Lucía en la guitarra. A pesar de ser un icono de Cádiz, Paco Alba no nació en la capital, sino en Conil. Este hecho resalta cómo la fiesta gaditana ha sido forjada también por talentos de fuera, como ocurrió con Enrique Villegas, originario de Ayamonte. La conexión de Alba con el carnaval le venía de cuna, ya que su propio padre era autor de murgas conileñas a principios del siglo XX. El historiador Javier Osuna ha recordado la figura de Paco Alba en los micrófonos de COPE. "Con solo ocho años, Alba se trasladó a Cádiz, una ciudad que en ese momento era "La Meca" de un carnaval esplendoroso. A su llegada, la escena estaba dominada por grandes maestros como Manuel López Cañamaque o Paco Coca, un caldo de cultivo que fue determinante para el joven autor, que incluso participó en una agrupación infantil escrita por Cañamaque, "Los pequeños barquilleros". Según el experto Javier OSuna, el autor no se sentó un día a diseñar la comparsa de forma premeditada. "Paco no se plantea hacer nada. Paco hace lo que le sale", explica Ozuna. El autor simplemente componía chirigotas que, por sus melodías y estructura, sonaban completamente diferentes a lo que se hacía hasta entonces, provocando una revolución sonora. El punto de inflexión llegó con agrupaciones como "Los sarracenos", que recibió un "primero especial", una señal de que algo nuevo estaba surgiendo. Sin embargo, fue tras el éxito de "Las huestes de don Nuño" en 1959 cuando el jurado dejó constancia por escrito de su dilema en un documento histórico conservado en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz, donde admitían las "enormes dificultades que se están encontrando a la hora de calificar a las agrupaciones de Paco", explica Osuna. El escrito del jurado, según relata Osuna, expresaba: "nos encontramos con un problema a la hora de evaluar a esos conjuntos porque hay algunos que, si bien reúnen las características de la chirigota, por otra parte tienen elementos que nos hacen recordar un poco más a los tradicionales coros". Como respuesta, al año siguiente, la Comisión Municipal de Festejo creó oficialmente la modalidad, recuperando el término en desuso 'comparsa', por lo que su creación fue una consecuencia indirecta de su genio. El repertorio de Paco Alba está plagado de obras maestras que forman parte de la memoria de Cádiz. Pasodobles como el de "Las huestes de don Nuño" o el icónico "Vaporcito del Puerto" son inmortales. Agrupaciones como "Los fígaros" o "Los forjadores" demuestran una genialidad que le llevó a inspirarse en una malagueña doble de Enrique el Mellizo para la música de un pasodoble, demostrando que era un creador sin límites. Cincuenta años después, su obra sigue siendo estudiada y reverenciada, y raro es el año en que no se le rinde homenaje en las coplas del Falla. La conclusión del experto Javier Osuna sobre el autor es rotunda: "este tío era un fuera de serie", una afirmación que resume el sentir de todo el mundo del carnaval.