En toda Europa, los lugares que consideramos nuestro hogar están cambiando. Cada vez cuesta más encontrar una vivienda asequible. Las consecuencias del cambio climático afectan a nuestra vida cotidiana. Las nuevas tecnologías reestructuran nuestra forma de vivir, trabajar y aprender. En momentos como estos, es natural que la gente se pregunte: mi vecindario, ¿seguirá siendo un entorno familiar el día de mañana? ¿Tendrán mis hijos o nietos una casa donde se sientan seguros?