En los últimos meses, el goteo de locales comerciales que bajan la persiana para convertirse en viviendas se ha intensificado en Elche. Lo que en un principio podía entenderse como una salida puntual ante el cierre de negocios y la falta de oferta residencial empieza a dibujar una tendencia con efectos visibles en los barrios. Y como suele ocurrir cuando los cambios se producen con rapidez, conviene detenerse a analizar si la ciudad está avanzando en la dirección adecuada.