Está bien tirado lo de la cuesta de enero. Tras el paréntesis navideño, volver a las obligaciones profesionales se hace probablemente más difícil incluso que después de las vacaciones de verano. Sin embargo, nunca se ponderará suficientemente la importancia de trabajar para la felicidad personal. Incluso si ese trabajo no se ajusta por completo a las inquietudes e intereses personales. Pasarte cuarenta horas semanales haciendo algo que no te gusta es horrible, no me cabe duda. Pero pasarte esas mismas cuarenta horas haciendo algo que te gusta y que no interesa a nadie no sé si es mejor. Si alguna vez la tecnología nos libera de trabajar, como se vaticina, tendremos que buscar otras formas de sentirnos útiles. En 'La... Ver Más