Llevo una semana recibiendo tanto cariño espontáneo y generoso, que he decidido expresar mi gratitud encabezando estas líneas con el primer verso del «Otro poema de los dones» de Jorge Luis Borges, quien creía —como Chesterton— que era preciso dar las gracias por todo. Y aunque me siento profundamente agradecido con los académicos de Buenas Letras que me han honrado invitándome a formar parte de la Real Academia Sevillana, antes deseo agradecer a cuantos me abrieron puertas o me dieron la oportunidad de asumir diversas responsabilidades desde 1985 hasta hoy. Recuerdo a doña Angelina López, en cuya casa viví cuando llegué a Sevilla con 23 años. Recuerdo a doña Juana Gil Bermejo, Javier Ortiz de la Tabla y Pepe Hernández... Ver Más