Lo he escuchado en muchas discotecas, en la tarde de la Cabalgata en Asunción mientras sonaba el himno, en cualquier sarao que se va mínimamente de las manos y en una gala de premios de creadores de contenido que parecía una reunión de incels desbocados haciendo la parodia de una parodia, como si un guionista de Wyoming harto de absenta les hubiera dado las directrices para sobrepasar los límites de la vergüenza ajena y encorsetarlos en uno de esos clichés que la izquierdona utiliza para fabricar sus ficciones paralelas. Hablo de ese cántico barrabravero que no es esa gran consigna guerrillera que creéis que es, de ese grito energúmeno que se ha convertido en clavo ardiendo para quien va dirigido.... Ver Más