Manolo García regala a Sevilla sus nuevos clásicos y sus grandes éxitos de siempre

Manolo García volvió este jueves a Sevilla con un auditorio Fibes lleno para presentar su último disco de estudio, ' Drapaires poligoneros' , título que le da también nombre a la gira que desde hace unos meses está emprendiendo por teatros y escenarios cubiertos. El músico catalán salió a la hora prevista al escenario y saludó al público en una ciudad en la que tiene muchos fieles seguidores desde hace décadas. Tras esas breves palabras, se sentó, cogió los bongos y comenzó a cantar 'Pequeña ingenua reflexión' junto al resto de sus músicos. Una vez hubo acabado, anunció que, además de tocar su nuevo álbum, iba a alternar el repertorio con las temas de su primer trabajo en solitario, 'Arena en los bolsillos' , además de otros clásicos que han jalonado su larga y exitosa carrera. Desde que comenzó a interpretar las primeras notas de 'Zapatero' , uno de sus clásicos de 'Arena en los bolsillos', el resptetable intuyó que iba a ser testigo de una noche muy especial, algo que García fue corroborando conforme avanzó en el repertorio, De este modo, se fueron alternando canciones nuevas como 'Subí a la dama' con otras de ese año 1998 cuando debutó en solitario, como 'A quien tanto he querido' . Una de las principales virtudes que tiene Manolo García es su capacidad para que temas nuevos como su reciente 'Lloraré' , incluido en su último álbum, suenen a clásicos de toda la vida . De este nuevo himno del catalán destacó especialmente el solo de guitarra. Justo cuando acabó esa tonada se dio paso a 'Del bosque de la alegría' , uno de los mejores cortes de 'Arena en los bolsillos', cuya letra fue cantada por los fans de este cantautor. Posteriormente, 'Fuego fatuo' dio paso a otro de los himnos de este músico, 'Como quien da un refresco' , que posee una de las letras más poéticas de su primer elepé y que hizo que muchos seguidores se levantaran de sus asientos para ovacionarlo. Tras ese momento tan intenso, se fueron sucediendo varias de las nuevas canciones. De ese modo, el Fibes se inundó con las letras de 'Recuerdo vertical' y 'Un nudo gordiano' . La aflamencada 'La sombra de una palmera' dio paso luego a otro de los clásicos de 'Drapaires poligoneros', 'Lustre y lumbre'. Más tarde cantó la nueva 'Mujer sola, hombre solo' . Acto seguido, cogió un ramo de flores que le regalaron y salió al patio de butacas para cantar entre el público otro de sus temas más queridos, 'Carbón y ramas secas' . Al final, el público coreó «¡Manolo, Manolo!». Pero este no quiso ningún protagonismo. «Como está el mundo, nos necesitamos todos», afirmó. Otro instante lleno de magia vino con el himno 'Pájaros de barro' , que volvió a cantar entre los espectadores y que brilló con los sonidos de la guitarra española. La fiesta vino más tarde cuando el respetable se levantó de nuevo de sus asientos para cantar uno de los principales éxitos de la carrera de Manolo García, 'A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando' . Este aprovechó para pronunciar unas palabras antibelicistas, denunciando también lo que está pasando en países como Venezuela o Groenlandia. Tras un merecido descanso de diez minutos, García salió al escenario con fuerzas renovadas y le dedicó el concierto a los autónomos y a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos antes de abordar 'Somos levedad' . Del mismo disco interpretó su magnífica 'Nunca el tiempo es perdido' . En los segundos bises le tocó el turno a uno de los himnos de El Último de la Fila , 'Insurrección' , canción con la que el público se vino abajo. Después de cantar versiones de 'Volver, volver' y 'El rey', que tuvo que interrumpir brevemente al olvidar la letra, el fin de fiesta llegó casi tres horas después de comenzar el concierto con una nueva interpretación de 'Pájaros de barro'. Habrá que esperar hasta el próximo 27 de junio para ver de nuevo a Manolo García en Sevilla dentro de la gira que dará El Último de la Fila por España, pero esa será ya otra historia que contar.