Los Javieres, una hermandad que crece en Sevilla

Los Javieres, una corporación que ellos mismos definen como pequeña y familiar, es un claro ejemplo de cómo llevar a efecto proyectos de gran envergadura y de continuidad en el tiempo. Entre ellos destaca especialmente el último: la reapertura al culto de dos templos para la ciudad, como son la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y la capilla de los Luises. El crecimiento de la hermandad de los Javieres resulta más que evidente al haber devuelto a Sevilla dos templos abiertos a diario, no solo para el culto, sino también para el ámbito cultural. El regreso de la corporación a su sede fundacional ha sido fruto de un largo y complejo proceso de trabajo y gestión que culmina ahora con un logro de gran trascendencia para la ciudad y su patrimonio religioso. Una vez obtenida la cesión del templo por parte de la Compañía de Jesús, la corporación ha dedicado semanas a la puesta a punto de ambas iglesias, realizando todo ese trabajo interno que no suele percibirse desde fuera. El objetivo ha sido ofrecer a los fieles un espacio adecuado de recogimiento y oración que permanecerá abierto a diario, con un horario muy similar al de la parroquia de Omnium Sanctorum Los fieles podrán venerar a diario la talla de San Francisco Javier, imagen de gran devoción en la ciudad, y contemplar además una capilla proyectada por Aníbal González. El edificio combina el neogótico de influencia italiana con un tratamiento muy original del ladrillo rojo tallado y cuenta con un destacado zócalo que recorre todo el perímetro del templo, compuesto por coloridos azulejos de estilo modernista sobre cartones pintados por Gustavo Bacarisas. En ellos se representan las estaciones del Vía Crucis, así como la Anunciación y el Nacimiento del Señor. A ello se suma el retablo mayor de Adolfo López y la presencia en el templo de los restos del padre Tarín en la iglesia, elementos que incrementan el valor histórico y devocional de la iglesia, unido a tener al Cristo de las Almas y la Virgen de Gracia y Amparo. En definitiva, este es uno de los mayores logros de una corporación en los últimos años. A todo ello hay que añadir lo que supuso para la hermandad el Vía Crucis de las Cofradías de 2023 , un acontecimiento en el que muchos sevillanos descubrieron por primera vez la imponente talla del Cristo de las Almas, que salió de manera erguida en el primer lunes Cuaresma, titular de esta hermandad que era restaurada el pasado año por Laura Pérez a lo largo de un proceso de diez meses. La obra es del imaginero portugués José Luis Pires Azcárraga, encargada por el sacerdote jesuita José Luis Díez y firmada el 11 de abril de 1945, con un coste en su momento de 6.500 pesetas. Tras su intervención, la talla ha recuperado todo su esplendor artístico y devocional. Por otro lado, desde 2016 la Virgen de Gracia y Amparo procesiona en la Semana Santa de Sevilla acompañada por San Juan Evangelista, obra atribuida a José Montes de Oca que fue adquirida por la hermandad en un anticuario en la década de 1970. Antes de la incorporación al paso de la citada imagen, la dolorosa era restaurada en 2015 por Esperanza Fernández en un periodo de cinco meses. A ello se suma que la corporación estrenará en 2027 el nuevo paso de palio de la dolorosa , uno de los proyectos más ambiciosos de su historia reciente. Se trata de un conjunto diseñado por Javier Sánchez de los Reyes y ejecutado por Francisco Carrera Iglesias 'Paquili', cuyo estreno completo la hermandad ha decidido posponer para presentarlo de manera íntegra en solo unos meses. A esto hay que añadirle el crecimiento en número de hermanos, del cambio de posición en la nómina de la jornada, saliendo a una hora más tardía, pasando en el prime time como así es denominado hoy día en la carrera oficial, lo que ha incrementado la cofradía y el público de la cofradía en la calle.