La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha protagonizado este viernes una visita de alto voltaje a la Casa Blanca, donde se ha reunido con el presidente Donald Trump. El encuentro, cargado de simbolismo, representa un nuevo capítulo en la compleja relación entre Estados Unidos y Venezuela, un equilibrio entre la esperanza de un cambio democrático y la Realpolitik. Así lo ha analizado el corresponsal de COPE y TRECE en Washington, David Alandete, en el programa 'El Cascabel' de TRECE con José Luis Pérez, tras seguir de cerca la jornada. Los hechos, como ha subrayado Alandete, constatan la importancia de la cita. Las puertas de la Casa Blanca se han abierto para Machado en lo que ha sido una "recepción al más alto nivel". A la comida con el presidente Trump se han sumado figuras clave de su administración como su jefa de gabinete, Susie Wiles; el secretario de Estado, Marco Rubio; y el vicepresidente, J.D. Vance. Un gesto de enorme calado político hacia la líder que ganó las primarias de la oposición y fue inhabilitada por el régimen. La visita ha tenido también una carga de valentía personal. A María Corina Machado no le han permitido entrar con nadie de su equipo, ni siquiera su jefa de gabinete. Según ha relatado Alandete, "ella ha entrado sola, sin notas, con un bolso en el que llevaba la medalla y la placa". Una vez finalizado el encuentro, ha comunicado a sus asesores que su valoración de la reunión "ha sido un 20 de 10", reflejando una sintonía excepcional con el mandatario estadounidense. Uno de los momentos cumbre de la visita ha sido la entrega por parte de Machado de su medalla del Nobel al presidente Trump. Alandete ha confirmado en exclusiva que la opositora le ha entregado el galardón con una placa dedicada. En ella, se reconoce la "lucha y la consecución de la paz a través de la fuerza", un homenaje directo a la filosofía del propio Trump y a Estados Unidos. Más allá de los gestos, Machado ha llevado un mensaje contundente al Despacho Oval y al Capitolio. Ha alertado de que "Delcy Rodríguez es tan dictadura como lo era Maduro" y ha advertido sobre el riesgo de caer en "la trampa y el engaño" de permitirle perpetuarse en el poder. En este sentido, el mensaje que mejor entiende el presidente estadounidense es el económico: Machado le ha asegurado que con Delcy Rodríguez en el poder en Venezuela "nadie invertirá en aquel país". Pese a la calurosa acogida a Machado, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha enfriado las expectativas al confirmar que "de momento la interlocución sigue siendo con Delcy Rodríguez en esta fase de estabilización". Esta dualidad se apoya en las declaraciones del propio Trump, quien un día antes aseguró sobre Rodríguez que "está cumpliendo todo lo que le estamos pidiendo", en referencia al suministro de petróleo, que ya ha alcanzado los 15 millones de barriles y se espera que llegue a 50 millones. Con todo, el mensaje que se ha repetido desde la Casa Blanca es que "va a haber elecciones" y que estas se realizarán con "todas las garantías" para que la oposición pueda presentarse. Es la promesa que mantiene viva la esperanza de un cambio, después de que Machado arrasara en las primarias y fuera "inhabilitada de una forma totalmente fraudulenta por la dictadura", que posteriormente se atribuyó la victoria en las elecciones de 2024.