Sant Sebastià ha pasado de suponer un día no laborable y una noche en la que torrar y ver algún concierto a convertirse en una semana de fiestas. «Hace años que no veo ni concierto y ni falta que me hace, ya que ahora vivo la fiesta de una forma mucho más participativa y comunitaria», señala Carlos Hellín, miembro de la Confraria Tot Lo Dia que se ha convertido en todo un personaje de las fiestas. Es reconocible porque se pasea el día 19 por las calles del centro de Palma cargando con un carro decorado para simular una cuádriga, repleto de bebida cuando empieza la fiesta y de abrigos y bolsos a última hora. Preside el ‘capó’ de la cuádriga, como si fuera la figurita de un Jaguar, un Playmobil con casco y espada luchando contra una lagartija de plástico, en homenaje a Bartomeu Coc, el soldado que según la leyenda mató al Drac de na Coca, ambos protagonistas de las fiestas de Sant Sebastià.